Editorial

Pandemia no reconocida

10.07.2021 | 00:08
Pandemia no reconocida

Tres de los seis detenidos por la paliza mortal a Samuel Luiz tienen entre 20 y 25 años. Cuesta entender que jóvenes nacidos en el siglo XXI sean homófobos. Algo falla si no se garantiza educar en el respeto y la tolerancia

Tres de los seis detenidos por la paliza mortal a Samuel Luiz fueron enviados ayer a prisión tras pasar a disposición judicial junto a otra joven, que quedó en libertad. La Fiscalía también ha pedido el internamiento de los dos menores arrestados como supuestos partícipes del crimen. Las estremecedoras imágenes difundidas ayer demuestran que el chico, de 24 años, fue linchado por un grupo multitudinario de personas en dos ocasiones diferentes, dejándole lesiones que horas más tarde acabarían con su vida. El primer ataque se produce tras la discusión con los agresores por la videollamada que el joven y su amiga estaban realizando y que ellos interpretaron como si les estuvieran grabando. Su compañera asegura que en ese momento comenzaron los insultos homófobos. Tras estos primeros golpes, un joven senegalés salió en ayuda de la víctima, intentando evitar la agresión. Después del primer ataque, llegó el linchamiento impulsado por un grupo multitudinario de personas. Si se confirma que se trata de un crimen homófobo, tal como apuntan varios testigos, el caso podría juzgarse como un delito de odio. Al haber una agresión mortal, al menos debería considerarse como un delito de homicidio y, si quedase finalmente probada la homofobia, se le aplicaría también una agravante por la orientación sexual de la víctima. Como homicidio, las penas pueden variar dependiendo de si ha sido imprudente o intencional. En este caso, al ser una agresión con resultado de muerte y con el componente de alevosía o ensañamiento podría tipificarse de asesinato, con penas de entre 15 y 25 años. Hasta ahí lo que se espera de la justicia. Pero queda un debate abierto en la sociedad. Los detenidos tienen entre 20 y 25 años. Algo está fallando en el sistema cuando se paga con la vida ser uno mismo. Es muy difícil comprender que jóvenes nacidos en el siglo XXI sean homófobos. La educación en el respeto y la tolerancia no está asegurada. En el Estado se han registrado más de un centenar de asesinatos por motivos de odio en las últimas dos décadas. Agresiones contra personas LGTBI+ que demuestran que el odio y la fobia contra este colectivo no cesa. Los observatorios de derechos LGTBI+ advierten que este tipo de violencia ha vuelto a los niveles de 2019 y denuncian la normalización del discurso del odio que atribuyen a la irrupción mediática de la extrema derecha en toda Europa. Por no hablar de que 69 Estados miembros de la ONU todavía criminalizan los actos sexuales entre personas del mismo sexo.

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