Editorial

El mundo aísla a Rusia

02.03.2022 | 00:43
El mundo aísla a Rusia

Gobiernos, organizaciones y empresas están llevando a cabo sanciones, vetos y medidas encaminadas a frenar la guerra y a que Putin se retire de Ucrania y asuma la única vía del diálogo

El recrudecimiento de la brutal ofensiva militar rusa contra Ucrania, con duros ataques y bombardeos que están causando decenas de bajas en la población civil, y su último cerco sobre la capital Kiev son radicalmente contradictorios con el inicio de las negociaciones tendentes a detener la guerra. Esta feroz arremetida ordenada por Vladímir Putin parece un desesperado intento de ganar en el terreno militar –donde las fuerzas invasoras son abrumadoramente superiores– los objetivos que Rusia está perdiendo de manera estrepitosa –y posiblemente sorpresiva para el propio Putin– en todas las esferas del ámbito internacional. El mundo ha decidido aislar a Rusia. Las potencias internacionales, las empresas de todo tipo, el deporte y la ciudadanía de los diferentes países están transmitiendo a Putin, desde sus respectivos campos y posibilidades, su rechazo total a la ilegal invasión de Ucrania, su plena solidaridad con la población del país agredido y su negativa a colaborar siquiera mínimamente con la guerra y con quien la ha provocado. Como resultado, ya desde el inicio del ataque se ha sucedido un rosario de sanciones, vetos y boicots a Rusia. Ha sorprendido, en especial, la inédita actitud de la Unión Europea que, de modo unánime, ha aprobado duras medidas para aislar económicamente a Putin y a otros dirigentes y oligarcas rusos, uniéndose a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y otros países occidentales, a los que se han sumado también Japón y Corea del Sur. El aislamiento del Banco Central Ruso, la inmovilización de activos rusos en todo el mundo y la desconexión de parte de las entidades de ese país del sistema Swift están causando un evidente daño al sistema financiero, al rublo y, en consecuencia, a la economía rusa. Asimismo, está siendo significativa la conducta de numerosas empresas punteras en sus campos, desde Mastercard y Visa a las petroleras Shell o BP, pasando por navieras, compañías de cruceros, fabricantes de vehículos, firmas de alimentación y grandes tecnológicas como Google, Twitter, Facebook y Apple. El objetivo de estas medidas es frenar la guerra. Putin está, en la práctica, solo y aislado aunque mantiene un gran potencial militar y parece dispuesto a utilizarlo. Las sanciones no son un castigo, sino un llamamiento a que Rusia se retire inmediatamente de Ucrania y acepte la utilización únicamente de la vía del diálogo.

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