Síguenos en redes sociales:

Editorial

Editorial

Listas de espera, problema pendiente

La dificultad del Gobierno de Navarra para rebajar de manera contundente las listas de espera obliga a buscar y aplicar medidas estructurales que devuelvan agilidad al sistema y mejoren la productividad de los facultativos

Listas de espera, problema pendienteJavier Bergasa

Las enormes dificultades con las que se está encontrando el Gobierno de Navarra para reducir las listas de espera han conducido esta semana a María Chivite al Parlamento de Navarra, donde ha tenido que explicar la labor hecha por su Ejecutivo en los últimos dos años y medio. Un balance que no puede ser satisfactorio, en la medida en que 61.477 personas siguen a la espera de una primera consulta. Son unos 1.700 menos que en el mismo mes del año, pasado, una suave caída que siempre es mejor que un incremento, pero que queda muy lejos de los objetivos que se marcó el propio Gobierno en el inicio de la legislatura y, sobre todo, de las demandas de la ciudadanía.

El problema no es exclusivo de Navarra, en la mayor parte de las comunidades las cifras de pacientes en lista de espera son muy elevadas, aunque con enorme dispersión en función de las especialidades, ni se ciñe exclusivamente al ámbito hospitalario. Son conocidos los problemas de acceso al circuito desde la atención primaria y son larguísimos también los plazos de reconocimiento de discapacidades o de valoración en procesos de baja laboral. No es la salud asimismo el único servicio tensionado: las costuras del sistema y del Estado se encuentran tensas no solo en materias tan sensibles como la vivienda y las infraestructuras, también en servicios quizá menos mediáticos, pero también relevantes como el de Tráfico.

Las listas de espera afectan en todo caso al corazón del sistema de bienestar y a una de sus joyas. Osasunbidea absorbe de un modo u otro una cuarta parte del Presupuesto del Gobierno de Navarra y lo hace ofreciendo una elevada calidad asistencial una vez que se consigue entrar en el sistema, como muestran las encuestas hechas entre los pacientes.

En su intervención, Chivite admitió que los datos son mejorables, reclamó ideas al resto de partidos políticos y apuntó a la necesidad de buscar soluciones estructurales, más allá de las ya probadas. Nada se va a solucionar por sí solo con una población que envejece y una demanda que seguirá aumentando. Abordar de una vez la productividad de los médicos y valorar al mismo tiempo la eficacia de posibles incentivos que permitan mejorar de manera permanente el problema comienza a ser una obligación para que el sistema recupere la agilidad perdida.