Dice la alcaldesa Yolanda Barcina que cuando le comentaron que en una provincia vecina a la nuestra, iban a impulsar un museo del txakoli, le pareció un chiste.

Quizás tenga algo de razón, aunque no son los primeros ni supongo que los últimos en abrir un museo del vino.

Pero para chiste, el que nos contaron hace un tiempo: se estaba hablando de un museo del encierro y quienes lo proponían eran la señora Barcina y algunos de sus mariachis. Un museo del encierro. ¡Qué gran chiste! ¡Qué desternille! Gracias, Yolanda, por hacernos reír durante todo este tiempo con tu chiste. Solamente se me corta la risa cuando me recuerdan que los diez milloncejos que cuesta el chiste van a salir de nuestros bolsillos.

Repasando el asunto, y visto el exitazo que la candidatura a ser capital cultural que nuestra ciudad ha obtenido, nuestros ilustrísimos e ilustradísimos gobernantes municipales podían haber optado a que Iruña fuera la capital del chiste. ¿No les parece?