Señora Barcina, soy una vecina de la zona semipeatonal de Martín Azpilcueta. Cuando estuvo usted con sus concejales para pedir el voto para las últimas elecciones municipales (ha llovido, ¿eh?), nos prometió que nos cambiarían los bancos, unos bancos de hierro heladores como témpanos. Como usted sabe, somos una barriada de ancianos con poca movilidad a los que nos gusta el sol en invierno. No queremos unos bancos tan fabulosos como los que tienen en la zona peatonal de Carlos III. Nos conformamos con unos bancos sencillitos, pero de madera. Nuestros maltrechos huesos se lo agradecerán.
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