El pasado día 29, día de San Saturnino, acudí toda contenta a la ceremonia de nuestro patrón a San Cernin o San Saturnino. Fui muy pronto por coger asiento en la citada iglesia. Me encontré en la calle Mayor con los kilikis y también con nuestros gigantes con una tranquilidad absoluta y disfruté al llegar a San Saturnino. También pude ver a nuestras autoridades cómo salían y se incorporaban al inicio de la procesión. Me sentí afortunada. Me compensó madrugar. Al entrar en la iglesia (¡qué inocente!) me la encontré, con todo lo grande que es, llena a rebosar. Ni un hueco, pues yo iba sola. Después de mucho buscar un asiento, imposible. Pues nada, otra vez será. Fui a la capilla de la Virgen del Camino. Allí pude elegir asiento muy cómodamente. A los diez minutos, nada. La gente sin saber dónde colocarse. De impresión. Un llenazo terrible. De repente, entraron al santo unos maceros. Se ve que iban bien amarrados el santo y los claveles porque con el gentío que había en la capilla parecía que se iban al suelo. Por fin lo dejaron en su lugar. Comenzó la santa misa. Un placer lo bien que se oía desde esta capilla toda la ceremonia. Pero se estropeó, para mi manera de pensar, cuando el celebrante, que era el arzobispo, empezó su sermón. Todo fueron parabienes para las autoridades, que no digo que no deba de ser así, pero también se merecen un tirón de orejas que omitió. Les dio las gracias por las obras de la catedral, por lo que están logrando en esta ciudad que a tantos turistas atraen, etcétera. Se pasó de halagos. Incluso nombró al jefe de la Policía, también de agradecimiento. Quiso piropearnos a todos los navarros tanto que se pasó muchos pueblos. También halagó a todos los pamplonicos (como suena) y quiso hacer sus gracias hasta con unas oraciones especiales a los nacidos en Navarra. Para mí unas palabras muy desafortunadas. Señor arzobispo, abra su abanico pues, la verdad, fue una pena. No está con todos los navarros que nos sentimos muy diferentes a lo que usted dijo. ¡Qué poco nos conoce! Con lo bien que empezó el día...
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