Soy el aita de un compañero de Odei en el Cenifer. Odei, el que tras un accidente de coche se ha ido como un suspiro demasiado rápido. Cuando mi hijo se enteró de la desgracia de su compañero y empezó a llorar y a repetir que no era justo. Pero si era majísimo... no puede ser, automáticamente me contagió sus lágrimas y de alguna manera lo que sentía por un compañero que yo ni le conocía, pero que desde ese momento sí me demostró el tipo de persona que podía ser. Nunca le había visto en ese estado, y nunca pensé que mi hijo pudiera transmitirme con tanto dolor la pérdida de un buen compañero.
Yo a ustedes, los padres de Odei, no los conozco, pero como padre nadie se imagina que ante una situación como ésta se pueda estar uno tan cerca, y después de ver a mi hijo, no me conformo con decirles que siento la pérdida de Odei y reafirmar su calidad humana también fuera del entorno familiar. Que los vacíos dejados por Odei puedan ser llenados con su recuerdo. Un abrazo muy fuerte.