Esta semana pasada hubo otro muerto en esta carretera. Cualquiera que circule por ella se puede dar cuenta de que es una carretera preparada para matar gente. Hay una serie de cruces peligrosos, desde Sorauren hasta Behobia, vías de salida sin visibilidad, los cruces de Sunbilla, Bera y Lesaka vergonzosos para el tráfico que tienen, carriles lentos cortísimos que no vale la pena ni meterse en ellos, etcétera, etcétera.
Es una carretera que, evidentemente, sería inaceptable en la Ribera, pero completamente aceptable en el norte de Pamplona. Es un agravio comparativo más entre el norte y el sur de Navarra. No habría más que comparar el tráfico que tiene esta carretera con el tráfico que tiene la autovía a Logroño y comparar el dinero que se ha gastado en la autovía a Logroño y el dinero que se ha gastado en esta carretera.
Esto todavía duele más cuando estamos viendo obras faraónicas en el resto de Navarra, como la autovía a Logroño que acabamos de decir, el circuito de Los Arcos, el pabellón Arena de Pamplona y, sin embargo, una carretera de tercera para el Bidasoa y todo el norte. Esto deja entrever una incapacidad política de los alcaldes, partidos políticos y de los empresarios de la zona, que no son capaces de enfrentarse o de poner en su sitio al Gobierno de UPN.