Lástima. Es lo que da el arbitraje en la categoría de fútbol infantil en Navarra. Me canso de ir a pueblos y ver cómo, partido tras partido, el árbitro del pueblo correspondiente crucifica y machaca al equipo infantil visitante a base de fueras de juego inexistentes, faltas no pitadas, decisiones inexplicables, etcétera. Y, sin embargo, cuando el equipo local ya va ganando cómodamente y el visitante está hundido, hacen un arbitraje casi perfecto. ¡Qué casualidad! Todos estamos de acuerdo que los árbitros son humanos y se pueden equivocar, pero éstos se equivocan siempre favoreciendo al equipo local, y eso ya suena más que raro. Por una parte yo alabo a estos señores, ya que son pocos los que se ofrecen para arbitrar partidos de infantiles, pero por otra parte, ya que se ofrecen, por lo menos que intenten arbitrar lo más imparcialmente posible, ya que están jugando con la ilusión de unos chavales y una cantera, y con eso no se debe jugar. Que revisen de vez en cuando su conciencia, porque no se puede destruir la afición de unos muchachos por el fútbol por el simple motivo de quedar bien con la gente de su pueblo a base de descarados arbitrajes caseros. Por el bien del fútbol y de la cantera navarra, yo lo único que les pido es que no sean tan buenos caseros y que sean un poco más objetivos y mejores árbitros. Sólo éso. ¿O quizás para vosotros es pedir demasiado?