He leído estos días que la Dirección General de Tráfico perseguirá el consumo de alcohol en Navidad con 20.000 controles diarios. Estos controles dicen que se realizarán, no solamente por las noches, sino también en horarios posteriores a las comidas. Y añaden que se ha invitado a los ayuntamientos de más de 25.000 habitantes para que se sumen a la campaña. Me parece una buena iniciativa. Pero creo que para tenga resultados efectivos debería ir unido a una campaña de ampliación de horarios en los servicios de transporte público, ampliación de autobuses en servicio en esas horas conflictivas, en aumento de números de taxis esos días tan especiales. Y es que de nada sirve promover el consumo responsable de alcohol y otras sustancias si no se ponen los medios para ello. Porque creo que a todos nos ha pasado que llegue el viernes anterior a Navidad, ir a cenar con los compañeros de trabajo o con los amigos, y a la hora de volver a casa no encontrar autobuses ni taxis ni nada que se le parezca.
Y lo mismo las noches de Nochebuena, la de Nochevieja... La verdad que te dan ganas de, al año siguiente, llevarte el coche. Entiendo que estas noches son especiales para todos y que todos queremos disfrutarlas, pero también considero que alguien tiene que sacrificarse esos días para que no haya consecuencias nefastas. No son los únicos que trabajan en ocasiones especiales. También los médicos, enfermeras, guardias de seguridad, camareros, cocineros, bomberos y otros muchos gremios tienen que hacer esfuerzos personales que, imagino, serán compensados especialmente por sus respectivas empresas. Esperemos que estas Navidades no se nos amargue ninguna cena ni comida a la hora de volver a casa.