Parece que, después de la creación de zonas de esparcimiento canino y de insistir por activa y por pasiva que hay que recoger los excrementos de sus mascotas, todavía hay gente a la que le entra por una oreja y le sale por otra. El otro día, paseando por la calle, me encontré uno de estos regalitos y me produjo un asco tremendo. Era obvio que el dueño del perro en cuestión había olvidado recoger las heces de su mascota. En ese momento me acordé de la familia del dueño, porque el animalito qué culpa tiene el pobre. Y pensé si a él no le produciría el mismo asco que a mí ver semejante cosa en la acera.
Lamentablemente, aquélla no era la primera vez que veía una cosa igual. No, ya van unas cuantas. Así que aprovecho estas líneas para pedir por favor a los dueños de estos simpáticos animalitos que sean responsables de los actos que éstos cometen y saquen la bolsa para limpiar los restos. De esta forma, contribuiremos a tener las calles más limpias.