Este país se sitúa como el segundo de la OCDE, sólo superado por Portugal, con mayor tasa de pobreza infantil. Resultado, según este organismo, de la inexistencia de una política dirigida a mejorar las condiciones de vida de los menores. Lo peor del informe elaborado por OCDE no es la dramática calificación, sino la sospecha fundada de que las cosas han ido a peor desde que fue realizado, entre 2006-2008, en vísperas de una crisis que no ha dejado de acentuar las carencias de un sector de la población descuidado por el Gobierno incluso en tiempos de bonanza. Empezamos a ser campeones en todo lo malo y diferenciador de los países occidentales.