Apoyo totalmente iniciativas como las del comercio del Ensanche de enviar las compras al domicilio del cliente en estas fechas o la pasada apertura de tiendas por la noche en la calle Bergamín. Me parece que es un pena el hecho de que la gente se vaya a comprar a las grandes superficies de las afueras, con el cierre de comercios de toda la vida que esto implica. Habrá quien crea que estas tiendas no son competitivas porque los precios suelen ser algo más caros, pero también es verdad que en los otros establecimientos no existe variedad de género, y actualmente quien quiere adquirir algo un poco especial debe irse a otras ciudades como Logroño o Barcelona. Además, callejear por la ciudad disfrutando de los escaparates no tiene precio.
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