Este mundo es un asco, querido, y es un asco por ti, para qué lo vamos a negar, pero también por mí, porque soy incorregible en todo, en todas las cosas que te molestan de mí.

Un mundo perfecto no existe porque existes tú, que siempre estás del otro lado, a ver si te enteras, y existo yo, que te doy la espalda. Ya sé que dar la espalda es una chulería, de acuerdo, pero no te creas que tú no, tú me das la espalda, y si yo te la doy es también por esto, te lo aseguro.

El mundo es imperfecto, es idiota, es idiotamente perfecto porque no te quito del medio, porque te doy la vida, sí, porque no quiero que desaparezcas. Te reconozco, te veo, quiero que existas. Te concedo todo esto y mucho más por eso, porque me gusta este mundo elástico, inacabado, este mundo que está por hacer, que se está haciendo, que cada día es distinto por tus payasadas, por las mías.