Irujo, Caballero y Patxi Ruiz

29.05.2020 | 15:03
Tomás Caballero lee el discurso de bienvenida a Manuel de Irujo en el Ayuntamiento de Pamplona.

El 26 de marzo de 1977 tuve el honor de acompañar a D. Manuel de Irujo al ayuntamiento de Iruña. Había llegado la víspera a Noain tras un largo exilio de cuarenta años para participar en la Asamblea del EAJ-PNV que se celebraba en el Anaitasuna. Fue un acontecimiento. El EAJ-PNV salía de la clandestinidad e Irujo volvía a su Navarra del alma. En la puerta del ayuntamiento nos esperaba toda la corporación, encabezada por el alcalde en funciones Tomás Caballero, que había sido Decano del Colegio de Abogados de Pamplona. Entre otros estaban los ex alcaldes Miguel Urmeneta y Javier Erice. Caballero le recibió como se merecía, le enseñó la casa y en el salón de plenos le dedicó una bienvenida muy respetuosa. Terminó la misma diciendo. "No solamente hemos de destacar los cargos que ha tenido sino que en su persona deseamos recibir a todos los que un día tuvieron que irse y morir en el exilio, sin poder volver a pisar su patria. La vuelta de Manuel de Irujo confiemos que sea el símbolo del fin de la guerra civil, que sea un signo efectivo de reconciliación para construir el futuro democrático y justo que para todos anhelamos". Terminadas las palabras le hizo entrega de las "Actas de Saturnino, Honesto y Fermín, Apóstoles de la antigua Vasconia, hoy Navarra y sus vecindades", de Meceda y editado en 1798. Irujo le contestó diciendo que había vivido con la maleta hecha pensando en volver con la cabeza alta. Tomás Caballero durante su alcaldía izó la ikurriña en el balcón del ayuntamiento junto al resto de banderas. Años después, el 6 de mayo de 1998, ETA le asesinó cuando salía de su casa como si no fuera un ser humano. Estaba casado y tenía cinco hijos. El comando lo componían tres desgraciados que fueron condenados a treinta años de cárcel, uno de ellos Patxi Ruiz que ha motivado que gentes de la IA hayan ensuciado las paredes de batzokis y casas del Pueblo. Nocturnidad, pintura, logística y un mensaje claro intimidatorio, auténticamente mafioso. "Patxi gudari, herria zurekin". "PNV, Hiltzaile".

Bildu se negó a condenar todos estos ataques en el Ayuntamiento de Bilbao y en el Parlamento Vasco. Su secretario general, Arkaitz Rodríguez, lejos de manifestar la menor contrariedad escribió en un tw: "Hay que estar muy interesado en poder hablar de pintadas y ataques para tratar de tapar su nefasta gestión de la crisis del Covid19, así como su inacción en materia de presos". Mertxe Aizpurua, portavoz de Bildu en el Congreso, decía: "No se hubieran producido si no llega a existir una situación extrema de un preso vasco". Típico. Un verdugo que pasa a ser víctima. Justificar la violencia y poner en igualdad de condiciones al agresor con la víctima.

El lunes 11 de mayo el Lehendakari Urkullu fue al Hospital de Cruces a interesarse por los 101 hospitalizados por el Covid19. En los pasillos, sin guardar la menor distancia de seguridad, una minoría de sanitarios le abordó de mala manera y le gritó que se fuera. Entre los vociferantes estaba Ainhoa Gutiérrez que le increpó al Lehendakari a pocos centímetros de la cara. Al cuello lleva colgada una acreditación, la del sindicato LAB. La Sra. Gutierrez hablaba de asesinatos, cuando quizás debería haber esgrimido alguna otra argumentación menos ligada a los años violentos de ETA, en la que militó así como su marido. La escena solo proyectaba violencia y odio, el mismo odio ideológico que hizo que los sindicatos ELA y LAB denunciaran en el TSJP y en el Juzgado de los Social de Navarra a Urkullu y Chivite por considerar que han puesto en peligro la vida y la salud de miles de trabajadores durante la crisis sanitaria.Creo deberían presentarse a las elecciones en línea con lo que dicen que ellos no son sindicatos sino fundamentalmente un contrapoder político y que cuando se les convoca,ni van a las reuniones.
Con semejante visión inmoral de la política, sin el menor estremecimiento hacia el dolor ajeno y la acción del matonismo, en el vilipendiado Congreso , con secretismo y tras cuatro décadas de decir que pactar con el PSOE era pactar con el Gal y con el partido del 155 y en un debate sobre ampliación en quince días de la alerta sanitaria, nos salen como Chamberlain, exhibiendo una firma con Podemos y el PSOE para "derogar íntegramente la reforma laboral", algo que de alguna manera se estaba ya trabajando y que requiere un gran consenso. Documento que solo tuvo una vida de cuatro horas. Firmaron sobre hielo. Conclusión. Mientras no tenga una visión ética de la política todo lo que toca Sortu, lo pudre, como está haciendo con el movimiento genuino de los pensionistas. ¿Es lo que nos van a vender como un éxito?. ¿Un acuerdo de tapadillo y vergonzante que dura cuatro horas y que logra encabritar a todo el mundo comenzado por el propio PSOE en un debate sanitario y solo absteniéndose cuando en Euzkadi no querían ni elecciones?.

Y es que ya estamos lanzados a la campaña. Cuando a alguien se le ataca por tierra, mar y aire con odio político es porque se le teme. A Urkullu, ni Sortu, ni ELA-LAB le pueden ver ni en pintura e incluso editorializan contra él como el diario Gara. En él se escribían perlas como ésta: "Urkullu es conservador en sus ambiciones, opaco en sus decisiones, subordinado a lo que dicte Madrid en lo legal, aislado del resto del país, incomunicado con el resto de fuerzas políticas y, en general, enfadado con la sociedad vasca". Es evidente que Sortu y sus terminales mediáticas y sindicales van a centrar esta campaña en la descalificación personal del Lehendakari, curiosamente una IA que nos dijo que su política sería en el Parlamento Europeo y en el Congreso la de ERC, una organización que, por cierto, se muere de ganas porque haya elecciones en Catalunya, lo contrario de Sortu, y que vota en el Congreso generalmente de forma distinta a lo que nos dijeron iban a hacer. Una cabeza, dos corazones. Ya, ya. ¿Se acuerdan del manifiesto de Llotja de Mar?. ¿En qué papelera del Puerta a Puerta estará?. Una vez más, nos mintieron. Normal en gentes que creen firmemente que el fin justifica los medios. Y para eso no hacen falta escrúpulos.

Me gustaría que para desmentir esa patraña de que Urkullu está aislado, se lo deberían preguntar al presidente de la Xunta Alberto Núñez Feijó, o a otro presidente como el de Cantabria, Miguel Angel Revilla que era entrevistado en el Correo y respondía:

P- Urkullu ha sido una de las voces más críticas en esos encuentros. ¿Comparte su tono?

Revilla: El Lehendakari es el más sensato de cuantos presidentes hay en esas reuniones. Siempre reivindica cosas muy lógicas. Hay que tener en cuenta que lo hace desde su óptica, no olvidemos que es de un partido nacionalista, pero siempre poniendo en primer lugar el apoyo al gobierno en la lucha contra el virus.

P-¿Cree que el Lehendakari ha sido más leal que otros líderes territoriales?

Revilla: Sí, ha sido absolutamente leal. Ha mantenido un comportamiento muy lógico y prueba de ello es que ha conseguido que gracias a su enmienda las comunidades empecemos a pintar algo en todo esto".

No creo que el presidente de Cantabria sea un personaje que se muerda la lengua ante lo que no le gusta y ha hecho estas afirmaciones porque es lo que ha visto. Lo describe así: Un dirigente que ha defendido a su Comunidad persistentemente, con argumentos, con respeto, y con éxito, algo que Sortu, ELA, LAB y Gara no lo pueden resistir.

Desgraciadamente tenemos una IA, sin valores democráticos y sin querer hacer su perestroika, porque en el fondo impera en ellos la cobardía ideológica y una mochila de la que no quieren desprenderse. Decir que Patxi Ruiz es un gudari, es una ignominia. Tenemos asimismo unos sindicatos, falsamente abertzales, cuyo ánimo no es defender solo a los trabajadores ni construir nada, sino destruir y tensionar y que deberían presentarse a las elecciones. Y tenemos unas elecciones el 12 de julio día en el que la ciudadanía decide. Ante las mentiras y los acosos decía Obama que "cuando ellos se rebajan, nosotros nos elevamos". Pues ojalá, por el bien de todos.