Mesa de Redacción

Otra vez la corrupción de la derecha

10.02.2020 | 02:06

Otra vez la corrupción emponzoña la política. El juez García-Castellón, instructor del caso Púnica, ha citado como imputadas a las expresidentas del PP en Madrid Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes y a otros 38 dirigentes políticos, funcionarios y empresarios. Entre ellos, al expresidente de Indra -la empresa que contabiliza el recuento electoral en el Estado-, Javier Monzón, actual presidente ejecutivo del Grupo Prisa. La respuesta del PP de Casado es la de siempre, "son cosas del pasado". Sí de un pasado que abarca a toda la política del PP madrileño desde 2003 a 2018. Todos los presidentes de la comunidad en este tiempo han sido ya imputados en los diferentes casos de corrupción que salpican al PP. Cosas del pasado ha venido a ser la respuesta oficial del PP cada vez que aparecía un nuevo caso aislado de corrupción en sus filas. Era la estrategia de Rajoy para intentar pasar la página de la corrupción. El problema es que la página se ha convertido en un libro de grueso volumen -y los casos aislados son ya un ejército- cuyo final parece aún lejos de estar descrito. Sólo el caso Púnica deja, tras cuatro años de investigación policial y judicial, una extensa trama de financiación ilegal con ya 71 personas imputadas. Y con la nueva presidenta de Madrid, Díaz Ayuso, recién incorporada al cargo y ya pesan sobre ella las negras sombras del caso Avalmadrid, una empresa semipública convertida en un chiringuito para saquear los recursos públicos en favor de amigos, familiares y empresarios afines. No es broma. A Díaz Ayuso se le vincula con actuaciones que pueden suponer alzamiento de bienes y tráfico de influencia, dos delitos penales graves. La situación, y más con un posible adelanto electoral en puertas, es insostenible en un partido al que cada día le aparece en los cajones de un juez otro caso de corrupción. Pero prefieren desgastar la democracia a desgastarse ellos. En este sentido, el silencio de UPN ante los sucesivos escándalos de corrupción de su socio en Navarra es clamoroso. Un lastre cada vez más pesado.