Mesa de Redacción

Sanfermines 2022, mucho Unzué y poco Maya

26.02.2022 | 00:39
Sanfermines 2022, mucho Unzué y poco Maya

Que Juan Carlos Unzué lance el txupinazo de estos Sanfermines que vienen en 2022 es buena noticia. Por quién es Uzué, por quién ha sido –menos el día de las risas en el banquillo con el Barcelona en El Sadar, cosas idiotas de eso del fútbol–, y por lo que ahora representa como persona afectada que trabaja para visibilizar la enfermedad de la ELA. Toda pamplonesa o pamplonés sueña con lanzar el cohete que anuncia las fiestas de San Femín el 6 de julio. Y creo que todos los ciudadanos de Iruña hoy compartimos que Unzué es un buen embajador para ese trabajo especial y más especial este año tras dos años de no haber podido disfrutar de las fiestas de nuestra casa y de quienes vienen a compartirlas con nosotros. Como ha respondido el propio Unzué al honor de ser quien prenda la mecha de las mejores y más grandes fiestas populares del mundo, es un gran día para generar energía positiva, que es mucho de lo que necesita este mundo. Positiva y honrada, que son dos adjetivos que van de la mano. Por supuesto, nadie se puede molestar por esta decisión a dedazo de Maya. Tampoco sabe hacer este alcalde las cosas de una forma mínimamente democrática. Otra cosa es la falta de altura y elegancia con la que Maya ha gestionado su decisión. Primero, lanzar el misterio de una nueva ocurrencia mientras susurraba a la prensa el nombre del protagonista y luego ningunear a la mayoría municipal de Pamplona la capacidad del consenso y el acuerdo. Sin duda alguna, Unzué hubiera arrasado en la votación popular para elegir a la persona que lanzara este año el txupinazo y sin duda alguna hubiera tenido el respaldo unánime de todo el Pleno del Ayuntamiento de Pamplona. Pero eso le hubiera impedido a Maya erigirse en protagonista –o bufón quizá–, principal de algo que no lo es. Se puede ser un cotilla de medio pelo como alcalde y marear la perdiz para sus intereses políticos con unas fiestas que son de todas y todos. Pero esa estrategia de situarse como un supuesto director de la orquesta que son los Sanfermines no tiene recorrido. Lleva dos años dando palos al agua y no ha acertado ni una vez. Tampoco en su intento de aumentar los días de fiesta o de añadir más festejos a la Feria del Toro de Iruña –tampoco con la fiesta del patrón San Saturnino–, y dudo que lo consiga con su absurdo intento de activar unos encierros txikis que son ilegales. Ni siquiera ha sabido lanzar al mundo el alcance personal, social y anímico de una persona como Unzué como protagonista de un día 6 de julio y si tenía algún objetivo propagandístico –que lo debe tener–, se ha perdido entre el humo de otra maldita guerra. Todo es demasiado pobre y roza muchas veces lo patético. Lo importante es que Pamplona recupere sus Sanfermines y que Iruña celebre de nuevo una fiesta que es popular, colectiva, de hermandad y de acogimiento. Ése es el estado de ánimo colectivo de todos sus vecinos y de quienes ansían por regresar o venir este 2022. Y ya de paso, como petición al Santo, que para estas cosas de la vieja Iruña suele estar atento, que Maya moleste lo menos posible. En parte porque es gafe y cada cosa que anuncia a bombo y platillo acaba mal y porque siempre hay un segundo plano provocador en sus intenciones cada vez que San Fermín aparece en el horizonte del calendario.

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