De juicio, manifestaciones, listas y regresos

09.02.2020 | 02:05

los acontecimientos van a tanta velocidad que resulta imposible reflexionar exclusivamente sobre uno sólo, porque el resto te atropellan cada cual con una mayor relevancia.

Lo que comenzó como una noticia impactante, el inicio del juicio al procés, se ha ido diluyendo tapado por las que han seguido a continuación. Quizás volviendo al mirada atrás lo más relevante haya sido la penúltima declaración del mayor de los Mossos d'Escuadra, Josep Lluis Trapero.

En ella desmontó de manera contundente los argumentos del Govern de aquellos instantes, los situó como insensatos irresponsables que condujeron a su pueblo al desolladero, no sin antes haber escuchado sus advertencias, ignoradas y, lo que es peor, silenciadas.

En esa declaración emergió una figura honesta y sensata, que deberá figurar con letras grandes en la historia de Catalunya por más que algunos canallas le acusen ahora de traidor (botifler en catalán), burda manera con la que se intenta amedrentar a las gentes que funcionan con el cerebro y no con las entrañas, o que discrepan desde su bando de su deriva.

Trapero no es un botifler, es un policía consciente de lo que iba a pasar que intentó que aquello no acabara en tragedia. "Dios que buen vasallo si tuviese buen señor" se debería de clamar. Qué curioso poder ligar El Cid a Trapero. Quizás, como él, acabe venciendo después de desaparecido.

La otra declaración a reseñar ha sido la del lehendakari Urkullu, que al igual que Trapero dejó al desnudo el comportamiento cobarde y falso del president Puigdemont. ¿Cómo es posible que alguien tan mediocre en lo político y en lo personal pueda llevar a todo un pueblo por la senda equivocada?

Incluso a intentar rememorar la manifestación de Colón, pero esta vez en Cibeles. Dos manifestaciones confrontadas en pocos días, pero con elementos comunes. Así es la vida, a veces nos trae estas contradicciones y los extremos acaban unidos.

Ambas, de manera diferente, eran para quebrar la voluntad del gobierno de Sánchez. Ambas habían puesto "toda la carne en el asador". Las dos fracasaron en el intento, porque no fueron históricas, avasalladoras y se quedaron en un quiero y no puedo lamentable.

Siempre se ha dicho que Pedro Sánchez es un líder con suerte. Probablemente ambos grupos convocantes le hayan hecho un favor impagable que le lleven a ganar las próximas elecciones.

Luego vino el "juego del gato y el ratón" de los lazos amarillos, como si en Catalunya no hubiera problemas que resolver. Una verdadera pena.

Sin tiempo apenas para respirar vino toda la vorágine de las listas, los fichajes estrella, las defenestraciones en masa. El PSOE de Sánchez arrasaba sin movérsele ni un solo pelo a quienes le dieron el Golpe de Estado del 1-O, mientras enfrente Casado liquidaba sin inmutarse a las gentes del anterior presidente Rajoy y de su vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

Si hay un periodo especialmente abominable en el seno de los partidos políticos es el de la elaboración de las listas, y esta vez con mayor razón ya que nos esperan cuatro elecciones casi al mismo tiempo. Muchas listas, muchos agravios y decepciones.

Por otro lado, Cs ha batido todos los récords de incompetencia a la hora de introducir el sistema de primarias y Podemos? bueno, Podemos ni está ni se le espera.

¿Qué consecuencia tendrán los jirones producidos? No existen estudios científicos que lo puedan analizar, pero parece probable que las habrá, especialmente en Andalucía y Aragón para el PSOE, Galicia para el PP y Madrid y Catalunya para Podemos.

Como se puede apreciar, los únicos que se salvan de esta quema son los de Vox, porque acaban de nacer. Hasta que se consoliden y lleguen las próximas listas porque de este doloroso proceso no se libra nadie.

Queda para el final el regreso. El regreso del más deseado: Pablo Iglesias. Deseado lógicamente para Podemos, ya que dependen de una manera excesiva de él, pero curiosamente también para un PSOE interesado en que su vuelta acabe con la caída libre de ese sector de la izquierda, imprescindible para poder seguir gobernado.

¿Cuándo la política acabará con ese cáncer que supone el culto al líder? Terminar con la dependencia casi absoluta de una sola persona. ¿Cuándo se entenderá que resultan mucho más eficaces las batallas electorales colegiadas, colectivas?

Parece lejano ese día mientras que en los partidos primen los análisis demoscópicos y las técnicas de marketing, en lugar de la ideología. Cuando las ideas quedan sustituidas por la publicidad.

Cuando Fukujama hablaba del final de las ideologías no adivinaba lo que nos venía encima, pero acertó en las consecuencias. Especialmente en que en periodo electoral, la delgada línea roja que separa la derecha de la izquierda se difumina hasta casi hacer que se confundan.

Vivimos malos tiempos para la lírica y especialmente para quienes seguimos militando de manera tradicional como antes. Aquellos que tercamente continuamos defendiendo la confrontación derecha-izquierda. Somos una especia en vías de extinción que deberían de proteger, al menos para ser estudiados en el futuro.

Por cierto para finalizar un breve recuerdo para las luchas a favor de frenar el cambio climático, para salvar nuestro planeta. Me temo que lleguen ya demasiado tarde y que nos quede un telediario? o quizás medio.

En fin.

El autor es exparlamentario y concejal del PSN-PSOE