La suerte está echada

04.10.2020 | 01:06

Definitivamente, el amigo Lesmes se ha puesto el mundo por montera y, retorciendo la Constitución, se ha salido por fin con la suya, poniendo en puestos claves a sus amigos, nada menos que al único juez que pidió la absolución del PP en la Gürtel, el Sr. Ángel Hurtado, que acederá a la Sala de lo Penal del TS por obra y gracia del presidente del CGPJ.

Perdone Sr. Lesmes que le pierda un poco el respeto, ya que ni sus múltiples medallas, ni su toga negra de terciopelo rematada con puntillas blancas me amedrentan, a pesar de reconocerle que es usted un buen jugador de ajedrez, moviendo con destreza las piezas del tablero, como los tiempos, y aprovechando los fallos del adversario, porque, a decir verdad, la jugada del rey fue una obra maestra, desviando la atención del público de lo que realmente le preocupa, que pase a la historia como un usurpador que le trae al pairo la Constitución, un jaque mate en toda regla que pone fin a la partida gracias al movimiento con el rey.

Sr. Lesmes, usted está poniendo en riesgo la imagen de miles de jueces que trabajan denodadamente en servicio a la comunidad, y con los que empatizo, rompiendo ese cordón umbilical que debe aunar a los ciudadanos y su confianza en la justicia, y que usted lo ha roto sin miramientos. Sus actos tendrán sus consecuencias, y el roto mayor es que mucha gente dejará de creer en esta democracia.

Cuando leí la noticia de que Bruselas llamaba a capítulo a España para que renovara de inmediato la cúpula judicial, pensaba que reconsideraría su conducta irregular, echándose para atrás y suspendiendo el desaguisado que se ha hecho realidad con sus nombramientos, amparándose en la figura del rey, torpe movimiento por parte de ambos que no les va a reportar ningún beneficio, como no sea echar mas leña al fuego de la discordia erosionando la imagen del gobierno para regocijo de los de Génova.

Me asalta la incredulidad cuando veo su desnudo integral ante toda la sociedad, como si de un reality se tratara, porque usted ha ganado la partida de los nombramientos, haciendo caso omiso de la mayoría del Congreso de los Diputados, como de la Unión Europea, pero luego vendrán nuevas partidas con los juicios a los del partido que le alzaron a la presidencia, la Púnica, la Kitchen, la Caja B€ .y todo un rosario de procesamientos a nivel local que le van a poner difícil la obtención del premio gordo si toda esta gente sale indemne, aunque vista la sentencia de Bankia yo no pondría la mano en el fuego, pues realmente hay que hacer malabarismos para reconocer una estafa sin estafadores, y cómo se come eso, se interroga el ciudadano.

Menos mal que todavía queda gente con dignidad democrática en la cúpula judicial, como ese magistrado que se ha opuesto a los nombramientos considerando el proceder del Consejo como una injerencia de la política, para vergüenza del resto de compañeros del sector progresista, que por las migajas de dos puestos han dado su brazo a torcer, poniendo en valor una actuación que noquea a la Constitución y resquebraja la salud democrática del país.

La marca España que tanto gusta tararear a los medios de la capital va a quedar hecha añicos en el escaparate internacional, a pesar de que el Sr. Borrell se empeñe en lo contrario, y al que no envidio en su tarea de representar a España ante Europa y el mundo. Ya solo nos queda Messi, y por poco tiempo.

Este panorama desolador al que nos han llevado los prohombres de la patria viene a agrietarse todavía más con la situación de Cataluña y unos líderes independentistas que sueñan despiertos, anhelando una independencia perseguida por la mitad de la población catalana, y lanzando así un torpedo en la línea de flotación de la cohesión social hecha trizas, algo que haría suspender a cualquier estudiante que se examine de Derecho Político, por no hablar del odio generado en el seno de la sociedad catalana, como en la Metrópoli, hacia todo lo que suene a catalán. Como dijo alguien, la democracia no puede florecer en medio del odio.

Los infortunios nunca vienen solos, porque el covid ha convertido la capital en un polvorín entre los gobernantes de la Comunidad de Madrid que rehúyen las restricciones para mantener la actividad económica, y el Gobierno central, que prima la situación sanitaria, buscando la derecha desgastar al Gobierno en un enfrentamiento lleno de descalificaciones, habiéndose demostrado que la desescalada a partir de junio se hizo demasiado rápido por facilitar la entrada del turismo, que a la postre resultó letal, con un espectacular incremento de los contagios y el turismo en ascuas.

Y lo mismo le puede suceder a la Comunidad de Madrid, que por no incrementar las restricciones van a empujar a la economía al abismo, y todo mientras Ayuso y cía juegan al gato y al ratón para imputar al Gobierno la responsabilidad de lo que pase.

No se atisba solución a corto plazo mientras la derecha no deje de poner palos en las ruedas, representada por un partido cangrenado que debería estar en fase de disolución, dando sus últimos coletazos, mientras agoniza y buscando desesperadamente la protección de los jueces. En estas circunstancias la papeleta del Gobierno, con sus aciertos y errores, resulta dramática, y más cuando importantes poderes del Estado intentan cavar su tumba.