Vender el comunal, la naturaleza, el futuro

22.10.2020 | 00:44

Esto es lo que se decidió en el Pleno del Ayuntamiento de Corella el pasado 11 de septiembre, con los votos a favor de ACI y PSN y el voto en contra de UPN. La noticia, en estos tiempos de pandemia, ha pasado prácticamente desapercibida, a pesar de representar un gran quebranto para el comunal de Corella y para el Medio Ambiente.

Según informa DIARIO DE NOTICIAS de fecha 22 de septiembre, el Ayuntamiento de Corella ha firmado un convenio con la multinacional de matriz portuguesa EDP para la cesión a esta empresa del terreno comunal, cerca de 600.000 metros cuadrados, comprendido en el paraje conocido como corraliza de la Jordana, en los montes de Cierzo. El objetivo de esta empresa es la producción industrial de energía eléctrica, en este caso mediante la instalación de un macroparque fotovoltaico. Citando fuentes del equipo de gobierno, el periódico anuncia que estas primeras 59 hectáreas son solamente parte de un proyecto más amplio, puesto que el Ayuntamiento va a proceder próximamente a despojar de sus derechos a los agricultores que son titulares de aprovechamientos de bienes comunales para la ampliación de este macroparque.

Técnicamente se trataría de una cesión de uso por 30 años, renovable hasta los 99 años, por la que se cobraría un alquiler anual, aunque en la práctica, dado el carácter de la instalación a realizar, se trata de una venta disimulada, de una privatización del comunal.

No es la primera vez que un proyecto de esta naturaleza se intenta en Corella. En 2008, siendo alcalde Javier Navarro, y gobernando UPN tanto en Corella como en Navarra, el Ayuntamiento alquiló a la empresa Valle del Ebro Solar una parcela de 227.598 metros cuadrados de suelo comunal en el término del Ontinar. Aquella operación se realizó con la abstención del PSN y la radical postura contraria de ACI. Por razones coyunturales la empresa desistió de aquel proyecto. Lo curioso del caso es que los papeles se han trastocado y ahora ha sido UPN la que ha defendido la opción progresista. Como las actas de las sesiones de 2008 ya no están disponibles en la web del Ayuntamiento y la del pasado 11 de septiembre, si sigue la tónica actual, se publicará dentro de un par de años, no conozco los argumentos utilizados por unos y otros para oponerse, a lo que, para mí es, en ambos casos, una agresión al patrimonio comunal de Corella, una agresión al medio ambiente y, en definitiva, una acción contraria a los intereses de los y las corellanas.

Desde los grupos de defensa de la naturaleza se está constatando un nuevo boom de parques fotovoltaicos en suelo rústico. Entre otras razones, años y años de puertas giratorias con exministros del PSOE y del PP entrando en los consejos de administración de los oligopolios eléctricos han dado como resultado que los consumidores españoles tengan las tarifas eléctricas más caras de Europa, por lo cual han convertido en ocasión de negocio el uso intensivo del territorio para la producción de energía eléctrica, extendiéndose un modelo especulativo que está destruyendo el suelo agrícola, el paisaje y el entorno natural, convirtiendo en desiertos sin vida grandes extensiones del territorio. En un momento en que la prioridad debería ser atajar el cambio climático que está destruyendo el planeta, apostando firmemente por medidas de protección y mejora del medio ambiente con medidas decididas de apoyo a la agricultura ecológica y la reforestación, no deberíamos permitir que las grandes empresas energéticas acaben con nuestras tierras agrícolas y produzcan un impacto medioambiental tan grande y daños irreversibles al paisaje.

En Navarra las corporaciones se han lanzado a una carrera desenfrenada por acaparar el territorio, que ya está generando movimientos de contestación en la Zona Media. En la Ribera se han fijado en los bienes comunales de los pueblos, que son los más baratos y más fáciles de adquirir, pero hay también otros macroproyectos. La empresa Ríos Renovables anunció en marzo pasado la instalación en Corella del parque fotovoltaico más grande de Navarra, que ocupará 135 hectáreas, sin especificar su ubicación.

La oposición a estos macroproyectos se ha manifestado "a favor de la energía solar y de otras energías renovables, pero con instalaciones más pequeñas, que potencien el autoconsumo, como puede ser aprovechar los tejados de los edificios de las zonas urbanas, de forma que el punto de generación esté lo más cerca posible a la del de consumo, o también en polígonos industriales". Hay que remarcar que, a pesar de utilizarse a veces conceptos engañosos como el de "huerta solar", estamos ante una actividad industrial que pretende realizarse en suelos de aprovechamiento rústico, lo cual conlleva desde el principio un quebrantamiento de la legalidad.

Recientemente el Gobierno de Navarra, por medio de su consejera de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Itziar Gómez, ha prometido que no autorizará parques solares en suelo de valor natural para cultivos y dará prioridad a los suelos urbanos o urbanizables para las instalaciones fotovoltaicas, tal como está recogido en el anteproyecto de ley foral de cambio climático y transición energética. El Ayuntamiento de Corella debería, cuando menos, esperar a la entrada en vigor de esta importante ley foral antes de continuar con su propuesta de desafectación del comunal corellano, y en todo caso el Gobierno de Navarra debería negar la preceptiva autorización a esa enajenación del patrimonio común de todos y todas las corellanas. Ya no estamos en 2008 y no gobierna Miguel Sanz, creo.

En estos momentos es muy importante atajar el cambio climático, es necesario un cambio de mentalidad para afrontar este reto global, al que debemos hacer frente desde lo local, desde lo más cercano. Hoy, tanto o más que ayer, lo progresista es defender nuestro comunal, defender la naturaleza, defender la agricultura, impulsar la reforestación, impulsar el autoconsumo energético tanto a nivel individual como local o comarcal, autolimitar el consumismo, utilizar medios de transporte sostenible, etcétera. Todo lo contrario de vender nuestro territorio a las multinacionales, fomentando nuestra dependencia de los oligopolios que solo buscan una rentabilidad del capital, y que cada vez nos exprimirán más con tarifas más abusivas. Todo lo contrario de dejar a los y las corellanas del futuro un desierto de paneles solares.