Los deberes de Casado

25.10.2020 | 01:38
Los deberes de Casado

Me permito tutearte Pablo. Es cierto, has conseguido despistarme, también has conseguido cambiar el paso a todo el hemiciclo, incluidos los tuyos, a todos los medios, incluidos los afines, a todos los analistas, únicamente me resta la duda de si el Sr. Esteban se ha dejado sorprender, ése que juega en otra liga. Todos los intervinientes de la moción de censura han tenido que improvisar su discurso. La sorpresa ha sido el arma de tu triunfo, por eso has jugado al sí pero no, o todo lo contrario.

Hasta ahora era muy fácil lapidarte, nos lo ponías a huevo, como a Fernando VII, por tus dislates, por tus cambios de humor político, por seguir la estela de Abascal, por tu tono brusco, por tu política incendiaria de tierra quemada, por tus falsedades, por tu deslealtad institucional, era un camino directo al abismo siguiendo el rastro de Vox, una senda hacia el suicidio político, despejando los obstáculos hacia la marcha triunfal de la extrema derecha. La presión de tus barones y de tus homónimos europeos te han hecho recapacitar. Nunca es tarde si la dicha es buena.

Has conseguido los halagos de la mayoría del hemiciclo que descubrió un discurso con cuajo, consistente, adornado con una exposición elocuente, incluso has deslumbrado a tu mayor adversario, tu tocayo, quien ha declarado ante sus señorías su admiración, obnubilado por tu porte en la tribuna, la brillante oratoria, tu estilo canovista, un amor a primera vista no correspondido, y, por tanto, una salida de novillero que salta al ruedo sin capote, dispuesto a inmolarse. Yo que tú Pablo II me cortaba la coleta.

Has roto tu noviazgo con Abascal con publicidad y alevosía, levantando un muro de la vergüenza para que no te confundan con Vox, lo dijiste en la tribuna de oradores, "nosotros no somos como ustedes", has practicado la impugnación ad hominen

contra tu amigo, como se quejó Cayetana, dejando compungido al leader ultraderechista que luego habló de traición a punto de su flagelación.

Has despreciado el camino que te allanó UPN en la moción de censura, practicando un amor desmedido por Vox y arremetiendo con furia contra el gobierno, eran las lecciones que les diste hasta entonces a tus correligionarios navarros. La cara de García Adanero era un poema después de tu intervención, era como para meterse debajo de la mesa y no aparecer hasta el fin de la legislatura. Supongo que ya les habrás dado instrucciones para que realicen un máster en la Universidad de Oxford sobre actualidad política. Con éstos poco miedo han de tener la Chivite, la Barkos y cia.

Has dado un giro copernicano a tu política, esperamos que sin retorno, que no quede todo en flor de un día, como en otras ocasiones. Se antoja más difícil, atendiendo a la solemnidad del escenario elegido para tu declaración de intenciones. Ahora viene el momento de la política con mayúsculas, todo el mundo virará su telescopio para comprobar si tu estrella sigue brillando con el paso del tiempo, si desaparecen los exabrutos, los insultos, la oposición sistemática a las acciones del gobierno, con argumentos o sin ellos, eso antes daba igual.

Son muchos los deberes que te esperan encima de la mesa después de dos años perdidos, empezando por los presupuestos, ya que los vigentes de Montoro desde el año 2011 no sirven ni para cuadrar las cuentas de Ceuta y Melilla, y menos para hacer frente a la grave situación económica que se avecina. Nadie piensa que tengáis que comulgar con ruedas de molino, ni decir a todo amén, ya se sabe de vuestra alergia a fomentar los servicios públicos, tanto en sanidad como en educación hoy tan necesarios, solamente se trata de mostrar disposición a negociar sabiendo de su importancia para el conjunto de la ciudadanía, y discutiendo hasta el último minuto, como está haciendo responsablemente el empresariado desde el pragmatismo, intentando llegar a acuerdos.

Es hora de desbloquear la renovación del CGPJ y no echar balones fuera, y más ahora que Sánchez ha rebajado sus pretensiones. Va a ser la prueba del algodón que timbre tu credibilidad. Parece obvio que te has parapetado en este asunto para hacer de paraguas de la corrupción de tu partido con los jueces amigos. Tienes que agarrar el toro por los cuernos y hacer punto y aparte, abandonando ese barco y dejando solos a tus excompañeros corruptos en su naufragio para que hagan frente a su destino. Mucho me lo fías pensarás, y con razón.

En este nuevo rumbo que quieres emprender tendrás que poner orden en la Comunidad de Madrid, apoyos de los barones no te van a faltar, y llamar a capítulo a la Ayuso y su jefe de gabinete (Julio Rodríguez), que forman un tándem capaz de diezmar Madrid con tal de no cerrar la hostelería para que los niños ricos puedan emborracharse a su gusto. Dicha esta tontería, algo hay de verdad, es preciso cambiar esa estrategia de un día decir una cosa, y al siguiente la contraria, para culpar al gobierno en los dos casos. Basta de jugar al gato y al ratón para llegar a acuerdos en materia sanitaria porque hay muchas vidas en juego, y también la economía depende de ello. Muchos nos quedaríamos muy satisfechos si repites la historia de Cayetana, con la Ayuso despedida y sin finiquito. No veo que te vaya servir de mucho en esta nueva singladura siendo una tramposa compulsiva.

El gobierno de coalición espero que cambie sus coordenadas y no haga algunas tonterías que han quedado en la penumbra gracias a las turbulencias de la corrupción del PP, como ésa de elegir los jueces por la mayoría del Congreso, una propuesta contraria a la independencia judicial, más propia de países como Hungría y Polonia que añoran el estalinismo, y que parece van a rectificar a tiempo, por no hablar de los registros de la pandemia con datos contradictorios que avergüenzan el rigor exigible en tema tan alarmante, o esa falta de transparencia que se percibe en algunas actuaciones del Ejecutivo.

De momento las espadas seguirán en alto, y veremos cómo actúa cada parte en este juego de la política, que cada uno tendrá su veredicto con los resultados electorales. Solo deseo que triunfe el cerco sanitario a los ultradrechistas.