Pongamos que hablo de Madrid

07.12.2020 | 02:35

Ya advertía en un artículo publicado el 9 de noviembre que Madrid se había convertido en el puerto de desembarque de grandes empresas y fortunas de todo el Estado, para perjuicio del resto de comunidades autónomas, gracias a la bajada de impuestos, convirtiéndose la señora Ayuso en la lideresa del chovinismo madrileño.

Luego explosionó el asunto cuando ERC propuso al Gobierno la homologación fiscal, dentro de los Presupuestos, y la respuesta furibunda de la señora Ayuso. Algo había tocado fondo. La estocada surtía efecto en las entrañas del PP madrileño y su lideresa, y comenzaron a correr ríos de tinta sobre los privilegios fiscales de Madrid en todos los medios estatales.

La lideresa madrileña, que de tonta no tiene ni un pelo, pone el ventilador de productos tóxicos en marcha, y comienza su exhibición en todos los medios, con más bombo que platillo, como líder de la lucha por las libertades y en contra del Gobierno totalitario, defensora del territorio patrio evocando a Agustina de Aragón, frente a los que pretenden atacar Madrid, su cortijo particular, y los catalanes convertidos en franceses, vaya paranoia la de esta mujer, pero que cala sigilosamente como el antiguo txirimiri en nuestra tierra.

Hay que reconocerle a la señora Ayuso un cierto arte interpretativo, echando mano del manual de Donald, para presentar el mundo al revés. Ella como libertadora cuando su partido se columpia con el franquismo. Ella defensora de todo el pueblo madrileño, cuando su ofrenda es a la virgen de las grandes fortunas. Ella preocupada por la sanidad de los habitantes de su comunidad, cuando su ocupación es darles de comer a las constructoras para levantar hospitales sin médicos que llevarse a la boca. El hospital Isabel Zendal es un ejemplo paradigmático del hacer pepero, costeando el doble de lo presupuestado, sin ningún tipo de concurso, ni transparencia en la adjudicación, 100 millones de euros echados por la borda, cuando hay plantas vacías en muchos hospitales públicos por falta de medios, según denuncia la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública. Esto representa la heroína de la capital del Estado, una experimentada trapecista que realiza sus volteretas, pero con red, porque no olvidemos que pertenece a la derechita cobarde en palabras de Abascal.

Tras un primer momento de dudas y discordancias dentro del partido, han decidido al final seguir la senda de Madrid, todos a una con la bajada de impuestos, una medida que va a perjudicar aún más a las autonomías que la adopten, porque bajará la recaudación, y no han de conseguir la atracción de las grandes empresas y fortunas, porque para eso ya les ha tomado la delantera la capital. Una vez más, Díaz Ayuso ha conseguido llevarles al huerto a sus camaradas, consolidando su posición en el seno del partido. ¡Mucho ojo con esta señora! Yo que Casado me tentaría mucho la ropa con ella.

El PP y Casado han decidido echar por el camino casposo de la bronca y el griterío, después del amago de la moción de censura. Conseguido el destornillamiento del partido de Arrimadas al que esperan engullir para las próximas elecciones, el único partido en disputa es el de Abascal. Y por ese motivo quieren jugar en su terreno, el del ruido, para que su pelota no llegue nunca al área pequeña, y se atrincheren atrás, sin opciones de juego. Por eso siguen bloqueando la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), y van a lanzar a sus centuriones (las comunidades autónomas que lideran) a la arena, a pelearse contra el Gobierno por medio de órdenes y decretos, de dudosa legalidad, que colisionen con iniciativas legislativas del mismo, en el campo de los impuestos; los alquileres, o, la Ley de Educación, trasladando toda la contienda al ámbito judicial, rodeando de inseguridad jurídica la actividad política con el objeto de bloquearla.

Se echa en falta en la Comunidad de Madrid una oposición que salga de su letargo y se lance a producir tanto ruido como su presidenta, abandonando la siesta que dura ya demasiado tiempo, y metiéndose en el barro, si hay que batirse cuerpo a cuerpo, apagando el fuego de la pasión que desprende en defensa de sus súbditos, porque no son más que fuegos de artificio, y desnuden las mentiras de sus proclamas, porque bajar los impuestos de patrimonio únicamente benefician a las grandes fortunas, y el del IRPF, a los sueldos de los ejecutivos.

Espero que despierten los madrileños de su sueño, porque cuando esta señora habla de defender Madrid, realmente habla de defender a los muy pudientes, y la recaudación obtenida no es para sufragar los servicios públicos de sanidad y educación, o para incrementar el número de profesores y sanitarios, sino para sufragar el ladrillo. Ese es su principal y único proyecto, liberalizar el suelo para construir por doquier sin tantas trabas, en ello andan trabajando, entre sonrisas del pequeño Aznar, su precursor, al que falta le hace, después de la bofetada recibida con la incipiente investigación de la caja B del partido en su segunda legislatura, cuando era presidente del gobierno y del partido. A ver si le llega alguna hostia, aunque no creo que caiga esa breva con este gobierno de los jueces.

El gobierno de coalición ya puede espabilarse y no dormirse en los laureles de los presupuestos ya aprobados, porque su tarea va a ser ingente, no solo para hacer frente a la embestida del PP, que no le va a dejar respirar, imponiendo sus condiciones para la renovación del CGPJ, y enturbiando la vida política, con el enfrentamiento institucional con las comunidades regidas por ellos, sino también debe estar pendiente de Bruselas, y el bloqueo que pretenden Hungría y Polonia, con las partidas económicas, para eliminar los requisitos democráticos que exige la UE, algo vital para España e Italia, en calidad de máximos deudores. Por ello, el Gobierno debe esforzarse en la renovación del CGPJ con la única línea roja de la falta de competencia para hacer nombramientos por el órgano de los jueces caducado, superando así el listón de la independencia judicial que le exige Bruselas.

Por fin se vislumbra una lucecita en medio de la niebla. Hay grupos políticos que han depositado sus sueños en el horizonte, para arremangarse en el fango de la política cotidiana. Trabando alianzas entre diferentes, buscando los límites de lo posible, fijando objetivos alcanzables a corto plazo, movilizando a sus gentes cuando resulta necesario, en fin, poniendo en valor el dicho de que la política es el arte de lo posible. En ese camino de un futuro nuevo y más complejo, resplandece con luz propia la incipiente alianza entre las gobernanzas de Cataluña y Valencia, en pos de un cambio en el mapa territorial que haga posible encajar el puzzle de la España de las autonomías, con un Estado federal. Un camino lleno de trampas, como la reforma de la Constitución, necesitada del apoyo de 3/5 partes en ambas cámaras, objetivo posible si se trabaja con denuedo y la brocha fina, como los pintores del expresionismo.

Mientras termino este escrito, suenan los tambores de guerra con marchamo militar. Unos viejos nostálgicos que reclaman al rey el aval para un pronunciamiento militar que ponga del revés la democracia. Es la España golpista con la que ha quedado retratada la ultraderechista Vox, como sus fieles compañeros de viaje.

El hospital Isabel Zendal es un ejemplo paradigmático del hacer 'pepero', costeando el doble de lo presupuestado

Se echa en falta en la Comunidad de Madrid una oposición que salga de su letargo y se lance a producir tanto ruido como su presidenta

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