TRIBUNAS

Tiempo de colonias (y VI). Postguerra

12.07.2021 | 00:48
Tiempo de colonias (y VI). Postguerra

Estamos en tiempos de la diáspora foral, medio Pamplona se vuelca junto al Mediterráneo a colonizar otros lugares; Iruña se vacía y la comarca y región notan la ausencia de la capital, por lo que también aprovechan la ocasión para irse de vacaciones. El 6 de julio de 1935 se inauguró la Colonia de Fuenterrabía ¡qué de chiquillería tuvo entonces una nueva experiencia!

Como ya he comentado la Colonia de Hondarribia siempre fue un apreciado bocado para las hambrientas bocas de multitud de interesados, muchos fueron los que quisieron hacerse con una perita en dulce semejante. Analicemos el hecho en sí: a fin de cuentas se trata de un proceso totalmente natural pues las postguerras son hijas de las guerras y aprenden de ellas sus malos modales. En una guerra todo se arrampla sin la menor contemplación, todo puede ser susceptible de botín para los vencedores, nada se respeta pues en sus mentes ya ha arraigado la costumbre de la violencia o la extorsión como método de hacerse con lo apetecido. El levantamiento armado contra el Estado de Derecho que inició la Guerra Civil supuso un terrible ejemplo que perduró durante esos casi mil días de sangre y muerte, estableciendo un nuevo hábito de: "¡Ordeno y mando lo que me place, y no admito discusión alguna, Ea!".

Los pasos atrás en el camino hacia la civilización parecen ser más amplios que los que se dan hacia adelante, nos acostumbramos antes a lo fácil y malo, y, nos cuesta mucho esfuerzo colectivo acostumbrarnos a respetar los derechos ajenos. De ahí que el proceso civilizatorio sea tan tortuosamente lento.

Sigamos ahora con La Caja y sus andanzas: en el Acta de la Comisión de Gerencia del Consejo de 29 de mayo de 1940 vemos como ésta sigue atenta a las posibles apetencias sobre dicha Colonia de Fuenterrabía pues leemos: "Se acuerda adelantar todo lo posible la fecha de inauguración de las Colonias Escolares con objeto de evitar que puedan ser destinadas a otros menesteres". Cuestión ésta que ratifica en el Consejo del 25 de septiembre del mismo año con nuevo datos: "Ante la posible petición de la Colonia de Fuenterrabía por la Junta de Protección de Menores se acuerda organizar para los meses de octubre y noviembre nuevas tandas de niñas, al objeto de defender así nuestras obras sociales contra toda clase de intervenciones".

La guerra todo lo había devastado, la misma Comisión en sesión de siete de mayo de 1941 dice: "El Director da cuenta de las gestiones que está efectuando ante el Gobierno Civil y la Junta de Abastos a fin de obtener las provisiones previstas para las Colonias Escolares y asimismo indica la conveniencia de efectuar obras en la de Fuenterrabía a fin de poder allí elaborar el pan". La autarquía se hacía precisa pues no se podía contar con el comercio internacional ya que Alemania e Italia, antiguos aliados de los sublevados se encontraban inmersos en la 2ª Guerra Mundial y el resto de países rechazaban la dictadura franquista.

La costumbre de tomar lo apetecido vuelve por sus fueros pues en el Consejo del 30 de diciembre de 1942 leemos: "El Sr. Director da cuenta de que han visitado la Colonia de Fuenterrabía algunos Oficiales del Ejército lo cual parece indicar que se abrigue el propósito de destinarla a algún fin militar. Por lo que se acuerda que el Director-Gerente se ponga en contacto con el Gobernador Militar, Gral. Los Arcos a fin de que continúe adscrita a su misión". Todo el día de aquí para allá intentando convencer a propios y a extraños de la conveniencia de volver al cauce de la razón frente a la fuerza. Quien tiene que dedicar sus esfuerzos diarios a templar gaitas apenas le quedan fuerzas para diseñar nuevos proyectos de ahí que las postguerras sean improductivas per se.

En el Consejo del 19 de julio de 1944 el acta dice: "El Director manifiesta que Camaradas de la Sección Femenina de F.E.T. y de las JONS le han visitado y puesto en su conocimiento lo contenido en carta de la Delegada Nacional, en la que interesa la cesión de las Colonias Escolares de esta Caja o alguna de ellas. Añade haber contestado a aquellas que no se trata de Colonias de Verano subvencionadas por organismos oficiales de la Provincia, como erróneamente se afirma en la carta de referencia, por lo cual no cabe dar curso a la petición formulada".

Las guerras todo lo trastocan y la segunda mundial no fue una excepción, así en la sesión de la Comisión de Gerencia del Consejo del 21 de noviembre de 1945: "Se acuerda poner a disposición de la Excma. Diputación los edificios de las Colonias Escolares a fin de dar acogida a los 200 niños extranjeros que la misma se propone albergar".

Han pasado ocho años desde el fin de la Guerra Civil y la arraigada costumbre de disponer de lo ajeno sigue presente pues el Consejo del 11 de mayo de 1947 dice: "Se desestima petición de Armamento de Aviación SA de Madrid, para acoger en Fuenterrabía niños hijos de productores de esa SA., porque las plazas disponibles son insuficientes para cubrir las de hijos de productores pobres de Navarra".

Pasa otro año más y la normalidad no se restaura, sigue habiendo problemas de toda índole pues el acta del Consejo del 20 de mayo de 1948 dice: "Se dan problemas con el abastecimiento de las Colonias, por lo que habrá de retrasar su apertura, dado que desde la Comisaría General de Abastecimientos pretenden que sea Guipúzcoa quien surta a la de Fuenterrabía (La de Zudaire se pudo abrir el 5-6 y la de Fuenterrabía el 8-6)".

Llevamos un poco más de un año con nuestras costumbres habituales modificadas por la pandemia y rabiamos por volver a la normalidad. ¡Qué habrían padecido aquellos que sufrieron una guerra de tres años y una postguerra infinita! Si Navarra quiere dotarse de medios para seguir creciendo armónicamente habrá de recuperar La Banca Pública Foral que fue La Caja de Ahorros de Navarra, ¡Volvamos a la senda de los derechos! ¡Firmen conmigo esta campaña en https://www.change.org/refundarLaCAN y difúndanla en todos sus ámbitos!

*El autor es promotor de la refundación de la CAN, notario jubilado y nieto del director-gerente de la CAN desde 1921 a 1950

La Colonia de Hondarribia

siempre fue un apreciado bocado para las hambrientas bocas de multitud de interesados


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