Parque Padre Baztan, respetemos el medio ambiente
Son las 7.30 de la mañana. Con guantes, un cubo y mucha paciencia, así empieza mi tercer día de recogida de residuos en el parque Baztan de Tudela. No son míos, pero ahí están.
Que encontremos basura en este parque o en el monte durante el año no sorprende: globos de agua, confetis de los cumpleaños, muebles abandonados, incluso escombros. Pero agosto es el mes donde podemos ver miles de trozos de plástico, colillas de cigarrillos, cápsulas de botellas de agua y de cerveza, pajitas… hasta condones y tampones. Son restos de una noche de fiesta que reunió a más de 6.000 jóvenes durante las fiestas de Tudela. Y el carácter repetitivo de este evento nos obliga a reflexionar.
¿De quién es la responsabilidad?
Mientras recojo, me pregunto por qué está tan sucio y cómo hemos llegado a esta situación?
-¿El Ayuntamiento, por la elección del lugar?
-¿La Federación de Peñas, por la gestión de vasos y materiales?
-¿Los jóvenes, por la falta de civismo?
-¿La empresa de limpieza, por no llegar al 100%?
-¿El agente de jardinería por trocear todo con el cortacésped?
-¿Los padres y el sistema educativo, por no haber transmitido suficiente conciencia ambiental?
La realidad es que no hay un único culpable, sino una cadena de responsabilidades compartidas. Por eso, más que buscar a quién señalar, necesitamos pensar cómo cada parte puede mejorar un poco para que el próximo año el impacto sea menor.
Propuestas de mejora inmediata
Hay medidas sencillas que podrían marcar la diferencia:
1. Elegir lugares más adecuados para grandes eventos, con espacios delimitados que eviten que la basura se disperse en la naturaleza.
2. Incrementar el depósito de vasos reutilizables, de manera que aumente el número de retornados.
3. Sensibilizar a los jóvenes antes y después del evento sobre la importancia de mantener limpio el entorno.
4. Reforzar los equipos de limpieza durante el propio evento, no solo al final.
5. Evitar espacios de césped natural, para que los residuos no terminen triturados por la maquinaria de jardinería.
Más allá de la suciedad: un problema sistémico
Desde mi punto de vista, conviene diferenciar entre suciedad y contaminación. La suciedad podemos verla y recogerla, pero la contaminación es más profunda: cada objeto fabricado (un vaso, una botella, un envase) implica extracción de recursos, consumo de energía, emisiones de CO2 y contaminación del aire, del agua y del suelo. Reciclar ayuda en la gestión de la suciedad, pero no soluciona el problema de fondo que es nuestro modelo económico.
Por eso, además de limpiar, debemos abrir una reflexión colectiva sobre nuestro modelo de consumo. Nuestra economía actual funciona como una bestia que necesita crecer constantemente y que, en ese proceso, destruye todo en su camino. Si no revisamos su tamaño y sus características, ni la mejor gestión de residuos locales podrá frenar los impactos globales sobre el clima, la biodiversidad y la estabilidad de nuestras sociedades.
No se trata de dejar de celebrar, sino de vivir sin ir contra la naturaleza que nos rodea.
Una invitación a la acción común
Mientras tanto, el parque Baztán sigue necesitando manos que retiren los trozos que quedan entre la hierba. Cuanto más tardemos, más difícil será. Desde aquí invito al vecindario, organizadores, Ayuntamiento… a que, cada uno/a a su manera, participe o colabore en la limpieza.
Si cada eslabón de esta cadena de responsabilidad da un pequeño paso, podemos transformarla en un círculo de impacto positivo. Las fiestas son y deben seguir siendo un momento de unión y de alegría: que también lo sean de cuidado y de respeto hacia nuestro entorno.
Colectivo de Independientes de Tudela