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This is China

This is ChinaCedida

Estábamos a punto de embarcar en un avión que nos llevaba de Chengdu a Jinan y yo me enfrasqué en buscar mi tarjeta de embarque. Una de las personas que nos ha acompañado de manera exquisita y profesional en la misión a China me miró y me dijo con mucha calma “no te hace falta el papel, esto es China”. Efectivamente, todo el proceso del aeropuerto se hace por medio de reconocimiento facial. La tarjeta de embarque es un mero trámite cuando facturas maletas.

Probablemente pocos lectores sabrán situar las dos ciudades que he mencionado en el mapa. Lo cierto es que yo tampoco podía antes de este viaje. La cuestión es que suman 20 y 9 millones respetivamente, en un país que alcanza los 1435 millones de habitantes. La UE, tras el Brexit, suma 450 millones de habitantes. A ello se suma que, según el Banco Mundial, China ha sido capaz de multiplicar por 15 su PIB desde el año 2000. Este crecimiento es histórico y sin precedentes: ningún otro país grande ha multiplicado su PIB por más de 15 veces en tan poco tiempo. La UE también ha crecido a lo de este siglo, pero “sólo” el 2,2 veces más, algo por debajo del 2,7 de EEUU.

No solo es tamaño y crecimiento. China se ha convertido en la fábrica del mundo. Copa cerca del 32% de la fabricación de máquina herramienta del mundo (casi tanto como Alemania, Japón, Italia y EEUU juntos), en torno a un 40% del total de electrodomésticos del mundo se fabrican en China (más que EEUU, Alemania, Japón, Corea o Italia juntos). China es líder absoluto en químicos básicos y petroquímicos, copando casi el 45% de la producción mundial, mucho más que EEUU y UE juntos. Lo mismo ocurre con la industria renovable, invento tecnológico desarrollado en Europa a finales del siglo pasado. En cuanto al sector del automóvil, donde China ya fabrica más coches que EEUU y toda la UE juntos (también se aplica a su mercado de ventas, donde se espera que este año más de la mitad de los 30 millones de unidades vendidas sean eléctricos).

Durante la segunda a misión a China en lo que va de año, hemos tenido ocasión de visitar fábricas de producción de automoción, entre ellas las de Xiaomi, Li Auto y Changan. Además, diversas factorías de almacenamiento (baterías o hidrógeno) y de mecatrónica. Sorprende la tecnología y la digitalización, incluyendo la automatización, pero no impresiona, en el sentido de que no se detecta un nivel superior al que podemos ver en numerosas plantas de Navarra. Desde luego sorprenden por su gran tamaño y, sobre todo, una capacidad de producción que podría llegar a abastecer la totalidad del mercado mundial en prácticamente todos los sectores industriales. Todo lo que hemos podido ver (siendo solo una micra del gigante asiático) es parte de un plan. El Plan Made in China fue presentado en 2015 este plan a tres fases. En la primera, del año 2015 al año 2025 transformar a China de una potencia manufacturera de bajo coste en un líder tecnológico e industrial avanzado. En la segunda, de 2026 a 2035, China prevé posicionarse en un nivel medio en cuanto a poder manufacturero mundial. Y por último, en la tercera fase, de 2036 a 2049, año en que la República Popular celebrará su centenario, China desea convertirse en el país manufacturero líder del mundo (recogido de Universidad de Navarra).

Lo realmente sorprendente es la rapidez y agilidad con la que están ejecutando su plan. De las fábricas que hemos visitado, casi ninguna de ellas tenía más de 5 años, y las que lo tenían, habían sido totalmente renovadas. Por poner un ejemplo, la autorización de un nuevo parque de energía renovable en China suele tardar una media de uno o máximo dos años. En Europa entre cuatro y seis años. Entiendo que este dato se aplica a la instalación o renovación de cualquier planta industrial o tecnológica. La agilidad es una de las claves. El propio informe Draghi señala este concepto como una de las claves de competitividad. Otro ejemplo … mientras en Navarra tenemos una empresa líder en biometría como das-Nano, la legislación restrictiva en cuanto a datos personales, hace inviable el poder embarcar en un avión... sin un papel, como he contado al principio de este artículo.

Antes del plan Made in China de 2015, China lideraba solo 3 de las 64 “tecnologías críticas” según un estudio del ASPI, ya lidera 57. Hablamos de energías renovables, medio ambiente, biotecnología, aeroespacial, electrónica, robótica, IA, materiales avanzados…es decir, el liderazgo chino está basado en la famosa doble transición ecológica y digital.

Desde el Gobierno de Navarra llevamos tiempo recibiendo delegaciones y trabajando una relación de amistad con China. Ya en 2005 se hizo un acercamiento con la provincia de Gansu. Este año en julio hicimos un primer viaje a esa provincia, y aprovechamos para visitar centros tecnológicos y plantas en Pekín y en Shenzen. Este segundo viaje, encabezado por la Presidenta Maria Chivite, hemos tenido oportunidad de entablar relaciones institucionales con el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional (CCPIT), CITIC Group, gobiernos de Chongqing, Chengdu, Jinan y Linqu y un buen número de empresas, como he mencionado anteriormente. Tal y como mencionó la representante de la Cámara de Comercio de la UE en China, Raquel Ramirez, las relaciones de la UE-China tienen que estar basadas en la competencia justa, transparencia y el entendimiento mutuo. Lo cierto es que decisiones como la imposición aranceles de hasta un 38% a los vehículos eléctricos chinos por parte de la UE puede provocar un cambio en la estrategia de los fabricantes chinos, cambiando exportaciones por implantación industrial en Europa. Si sumamos eso a una economía en plena transformación, podemos dar con la clave del desarrollo de una era de cooperación con el gigante asiático. Y en Navarra queremos estar preparados para ello.

El autor es doctor en Derecho y consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial del Gobierno de Navarra