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Nuevas medidas y apoyo al tejido autónomo

Nuevas medidas y apoyo al tejido autónomoRicardo Rubio / Europa Press

El trabajo autónomo es una pieza clave del presente y del futuro de Navarra. Representa valentía, iniciativa, capacidad de adaptación y arraigo territorial, sosteniendo una parte esencial de nuestra actividad económica y de nuestra cohesión social. Desde ese reconocimiento, y desde una escucha activa y respetuosa hacia el colectivo, el Gobierno de Navarra se encuentra inmerso en la fase de construcción del III Plan de Trabajo Autónomo de Navarra.

Nos encontramos en un momento especialmente relevante del proceso: aquel en el que las líneas estratégicas ya identificadas deben concretarse en medidas eficaces, realistas y útiles. Nuestro propósito consiste en aterrizar propuestas que respondan a necesidades reales y que mejoren, de forma tangible, las condiciones en las que las personas autónomas emprenden, consolidan y desarrollan su actividad.

Este trabajo se está llevando a cabo desde un enfoque participativo y compartido. Desde la Dirección General de Economía Social y Trabajo (DGEST) y el Servicio Navarro de Empleo–Nafar Lansare (SNE-NL), se ha activado un proceso de diálogo estructurado con las organizaciones representativas del trabajo autónomo –ATA, UPTA y CEAT– entidades a las que agradecemos su inestimable implicación y participación y con otros agentes de valor del territorio. Un proceso que combina diagnóstico, evaluación del II Plan y contraste de propuestas, con un objetivo claro: alcanzar consensos amplios en torno a las medidas que realmente aportan valor al sector y que impactan en la mejora de las personas. Está lógica de trabajo conjunto es, en sí misma, una garantía de la calidad de las políticas públicas.

Fruto de este trabajo conjunto se han definido cuatro grandes ejes estratégicos, vinculados al ciclo vital y esencial del trabajo autónomo: emprendimiento, consolidación, formación y prevención de riesgos laborales. En la fase actual, el reto es dotarlas de contenido operativo, priorizar actuaciones y asegurar su coherencia con el resto de políticas públicas. Trabajamos desde la integración de actuaciones y por tanto maximizando el impacto de los programas y ayudas que desde Gobierno de Navarra desplegamos.

Uno de los ámbitos donde estamos poniendo un énfasis especial es la simplificación administrativa. Reducir cargas, evitar duplicidades y facilitar la relación con la Administración no es solo una demanda recurrente del colectivo, sino una condición necesaria para mejorar la competitividad y la viabilidad de los proyectos. En este sentido, se avanza en el diseño de una carpeta electrónica empresarial que permita centralizar documentación, simplificar trámites y ofrecer un punto único de referencia a lo largo de todo el ciclo de vida del negocio.

De forma análoga, la web navarraemprende.com se refuerza como la puerta de entrada y el espacio de referencia para el trabajo autónomo en Navarra. No solo como directorio de información, sino como un entorno directo, accesible y útil, conectado con los servicios de acompañamiento, facilitando una red amplia de servicios y recursos del SNE-NL, tanto en el momento del emprendimiento como en las fases de consolidación y crecimiento.

Otro de los ejes transversales del III Plan es la mejora de la imagen social del trabajo autónomo. Navarra cuenta con un colectivo diverso, profesional y comprometido, cuya aportación económica y social no siempre recibe el reconocimiento que merece. Redoblar los esfuerzos en comunicación positiva, visibilizar referentes y poner en valor el impacto del trabajo autónomo en la cohesión territorial es también una política pública necesaria. Solo así podremos fomentar un relevo generacional de valor, atraer talento joven y transmitir que emprender es una opción viable, acompañada y con futuro.

El trabajo autónomo es, en muchos municipios, una pieza clave para luchar contra la despoblación, por eso, desde la DGEST se impulsan medidas como la bolsa de relevo de negocios y las ayudas al traspaso de actividad en localidades de menos de 5.000 habitantes, acompañadas de asesoramiento integral. Se trata de consolidar proyectos viables, preservar empleo y reforzar el equilibrio territorial.

El compromiso del Gobierno de Navarra con el trabajo autónomo se expresa también a través de instrumentos ya en marcha. Cada persona desempleada inscrita como demandante de empleo que inicia una actividad como autónoma y fija su domicilio fiscal en Navarra puede acceder a ayudas del SNE-NL con cuantías que oscilan entre los 2.000 y los 5.000 euros, incorporando criterios de territorialidad, brecha de género y pertenencia a colectivos de difícil inserción. En los últimos cinco años, más de 5.000 personas se han beneficiado de estas ayudas, con una inversión superior a los 13 millones de euros. Y este 2026 hemos apostado por una nueva ayuda, una medida novedosa, dotada con 1 millón de euros, para poder facilitar la primera contratación, facilitando así la consolidación y crecimiento de los proyectos.

A ello se suma una red de apoyo al emprendimiento que ofrece orientación, acompañamiento y formación en todo el territorio, con profesionales especializados que ayudan a afrontar con mayores garantías la decisión de emprender. Más de 10.000 personas han sido atendidas en los últimos cinco años y se han creado más de 2.000 empresas, lo que evidencia la importancia de contar con un ecosistema de apoyo sólido y cercano.

La formación es otro de los pilares que se está reforzando. En 2025 se ha reorganizado la programación dirigida al emprendimiento y al trabajo autónomo, incorporando acciones prácticas y adaptadas a las distintas fases del negocio. Formación continua, accesible y orientada a mejorar la gestión, la digitalización y la capacidad de adaptación de los proyectos.

Todas ellas medidas que están presentes en el nuevo Plan de Empleo de Navarra 25-28 y que, junto con otras nuevas, se verán reforzadas y desarrolladas en el III Plan de trabajo autónomo que se está trabajando en estos momentos y verá la luz en 2026.

Todo este esfuerzo debe situarse en el contexto actual de Navarra, donde nos aproximamos a escenarios de prácticamente pleno empleo. En este marco, la calidad del trabajo autónomo cobra aún más relevancia. La fortaleza del sector no se mide solo en el número de altas, sino en su resiliencia, en su capacidad de adaptación y modernización frente a los nuevos comportamientos y necesidades de la sociedad. No es casual que Navarra alcance una tasa de pervivencia cercana al 75% a los 36 meses.

Por eso, en el III Plan de Trabajo Autónomo de Navarra apostamos por un emprendimiento de calidad: viable, profesionalizado y con capacidad de consolidarse en todo el territorio que tenga las suficientes herramientas de apoyo a su gestión a lo largo de su ciclo vital, tejiendo un ecosistema coordinado e integrado en el Plan de Empleo de Navarra desde una visión compartida y decidida.

Ese es el compromiso que guía este proceso: construir, desde la experiencia, la participación y el rigor, un marco de apoyo sólido para un colectivo esencial para Navarra.

El autor es director general de Economía Social y Trabajo del Gobierno de Navarra