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Tribunas

Cooperativismo y Naciones Unidas

Cooperativismo y Naciones UnidasJuanma Aparicio

La Asamblea General de Naciones Unidas adoptó el pasado 15 de diciembre la Resolución A/RES/80/182, por la que reconoce el papel vital de las cooperativas a nivel mundial. Tras el éxito cosechado en los Años Internacionales de las Cooperativas celebrados respectivamente en 2012 y 2025, este organismo mundial ha solicitado de manera formal “la proclamación de un Año Internacional de las Cooperativas cada década para fomentar este modelo económico”.

¿Qué mayor reconocimiento puede tener para el cooperativismo que hasta una entidad como Naciones Unidas haya decidido que, sí o sí, cada diez años, uno estará dedicado exprofeso a este modelo empresarial? Sin duda, existen razones objetivas que este organismo ha tenido en cuenta. Se estima, por ejemplo, que existen más de tres millones de cooperativas en todo el mundo, en las que intervienen más de 1.000 millones de personas asociadas y emplean a más de 280 millones de personas.

Pero más allá de estos datos, hay que insistir una vez más en la visión y los valores que sustentan el día a día de nuestras cooperativas. Ellas demuestran que hay otro camino para ganarse el futuro. Frente a la ley del más fuerte y el unilateralismo que se nos quiere imponer, nuestras socias y socios demuestran que existe otra vía. Una alternativa que asegura un crecimiento sostenible y viable, que pone a la persona en el centro al basarse en la participación democrática y la igualdad. De ahí el aval de Naciones Unidas, del que Navarra debiera sentirse especialmente orgullosa y concernida.

Efectivamente, el cooperativismo es algo mucho más importante que un motor de crecimiento y desarrollo para nuestra región. Es, sobre todo, una de sus principales señas de identidad y diferenciación frente a otros territorios y regiones. Nuestro trabajo se refleja en cifras que son incontestables. Actualmente, nuestra familia es muy extensa con más de 1.500 cooperativas compitiendo en sectores tan diversos como el industrial, consumo, trabajo asociado, agroalimentación, energía o crédito. Superamos las 30.000 personas implicadas con nuestros negocios y, sobre todo, con generar un beneficio común que permita mantener y profundizar en el bienestar social y la calidad de vida de la que disfrutamos.

Las cooperativas miran el futuro con optimismo y eso también se trasluce en que el empleo generado ha crecido más de un 25% desde 2021. Y, al mismo tiempo, somos puerta de esperanza y acogimiento para quienes llegan a nuestra tierra buscando una vía de crecimiento personal y profesional. Sirva como muestra de esto último que un 35% de nuestras nuevas iniciativas están impulsadas por personas migrantes. Todo ello sin olvidar la importancia de mantener el arraigo al territorio y que evitan la despoblación, de tal modo que cerca del 30% de las nuevas cooperativas surgidas nacen y están vinculadas con nuestras zonas rurales. Al mismo tiempo, impulsamos programas como Edukacoop, que formará a 5.000 jóvenes en valores cooperativos con el propósito de asegurar que este legado tenga futuro.

Desde ANEL queremos, por tanto, agradecer y felicitar la decisión adoptada por Naciones Unidas. Una resolución que para el cooperativismo navarro supone también una doble llamada de atención. En primer lugar, a seguir profundizando en el camino emprendido, un camino que está demostrando con hechos y resultados su solidez y su capacidad de generar prosperidad compartida. No estamos ante un punto de llegada, sino ante un punto de inflexión que debe impulsarnos a ser todavía más eficientes y competitivos, apostando con determinación por la innovación, la internacionalización y la creación de empleo de calidad, siempre sin perder de vista a las personas, su implicación y su papel protagonista en el proyecto empresarial común.

Pero, en segundo lugar, este reconocimiento internacional nos interpela a aprovechar el viento de cola del que hoy disfruta el cooperativismo para reforzar su mensaje y su ambición. La empresa del presente y del futuro ya existe y es cooperativa. Frente a supuestas propuestas humanísticas o a lecturas interesadas de viejos legados, el cooperativismo ofrece una respuesta real, contrastada y eficaz: un modelo que garantiza la incorporación, la participación y la corresponsabilidad de las trabajadoras y los trabajadores en la empresa, y que lo hace compatible con la competitividad, la sostenibilidad y la generación de riqueza.

No hay alternativa ni plan B. Y de ello debemos sentirnos legítimamente orgullosos. Orgullosos de un modelo que funciona, que arraiga en el territorio y que mira al futuro con confianza. Un orgullo que debe traducirse en mayor visibilidad, en más pedagogía y en un compromiso renovado para que cada vez más personas no solo conozcan qué es el cooperativismo, sino que comprendan su verdadero alcance y se sumen a un proyecto colectivo que seguirá contribuyendo decisivamente al desarrollo económico, social y humano de Navarra.

El autor es presidente de ANEL y director de Recursos Humanos y Asuntos Legales de Tafalla Iron Foundry, S. Coop