Desde la subdirección de Cuidados de Atención Primaria del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, tras una semana en la que se han hecho varias declaraciones sobre la función y desempeño del personal de enfermería en nuestro ámbito, consideramos oportuno aportar una visión complementaria desde el ámbito organizativo y del funcionamiento de los equipos.

La presión asistencial creciente es un hecho conocido y compartido, y constituye uno de los principales retos del sistema sanitario. En este contexto, se han impulsado medidas orientadas a reforzar la estructura de los centros, tanto en recursos humanos como en organización, con el objetivo de mejorar la accesibilidad y la calidad de la atención.

En este escenario, resulta imprescindible destacar el papel de los equipos de Enfermería, profesionales altamente cualificados y con competencias propias en la valoración y resolución de múltiples procesos de salud. Su implicación, junto con la del personal administrativo, también referido en algunos comentarios, y del resto de profesionales que integran los equipos de Atención Primaria (trabajo social, psicología, fisioterapia y técnicos en cuidados auxiliares de enfermería), permite sostener una parte esencial de la actividad asistencial diaria.

Los modelos organizativos más eficientes en Atención Primaria son aquellos que favorecen el desarrollo pleno de las competencias de todos los perfiles profesionales, permitiendo resolver una parte significativa de la demanda sin necesidad de derivación a consulta médica. Este enfoque mejora la accesibilidad, reduce cargas innecesarias y optimiza el funcionamiento global del sistema.

Por el contrario, la existencia de determinados circuitos organizativos que trasladan de forma sistemática a la agenda médica actuaciones previamente valoradas por otros profesionales introduce duplicidades evitables y contribuye a la sobrecarga de las consultas, limitando la eficiencia global del sistema.

Por ello, es importante señalar que los esfuerzos por reforzar la estructura de los centros pueden ver limitada su efectividad si no se acompañan de una revisión de determinados marcos organizativos y procedimentales que, en la práctica, condicionan el desarrollo pleno de las competencias de Enfermería. Avanzar hacia un modelo más resolutivo requiere no solo dotar de recursos, sino también adaptar procedimientos y circuitos que garanticen que cada profesional pueda ejercer con autonomía, seguridad jurídica y responsabilidad. En esta línea, el desarrollo de las guías de indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos por parte de Enfermería constituye una oportunidad para mejorar la capacidad resolutiva del sistema, si bien su desarrollo e implantación se ha visto condicionado por el contexto normativo y por distintas interpretaciones y posicionamientos existentes.

En este sentido, el trabajo en equipo constituye un pilar esencial del funcionamiento de la Atención Primaria. La colaboración entre profesionales mejora la eficiencia del sistema y contribuye a ofrecer una atención más segura, coherente y centrada en las personas.

La mejora de la Atención Primaria pasa, necesariamente, por reforzar el trabajo conjunto, optimizar los procesos organizativos y alinear la práctica asistencial con las competencias reales de los profesionales. Solo desde esta perspectiva será posible dar una respuesta eficaz, sostenible y centrada en las necesidades de la población.

Firman esta carta: Ana Zambrana Uriel (subdirectora de Cuidados, Atención Domiciliaria, Sociosanitaria y Acciones Comunitarias), Sonia Rico Cano, Ariñe Sadaba Ezquer y Lola Ituráin (jefas de Sección de Cuidados Asistenciales y Atención Domiciliaria de Navarra Norte y Navarra Este)