Cuba: muchas razones a defender
El imperialismo genocida estadounidense sigue en su empeño de rendir por hambre y sufrimiento al pueblo cubano. Ese, y no otro, es el objetivo del criminal bloqueo económico que impusieron hace más de 60 años, con el que ahora estrangulan aún más a Cuba. Si el sadismo gringo no fuese suficiente, pretenden, además, humillar a ese pequeño país, que no solo ha hecho frente al imperio más poderoso de la historia, sino que ha sido un faro de esperanza para los pueblos del mundo.
Corren noticias de que Estados Unidos prepara una acusación judicial contra el expresidente cubano Raúl Castro por el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate que entraron ilegalmente en el espacio aéreo cubano, con el respaldo del gobierno estadounidense de Bill Clinton. La incursión ilegal de esas avionetas, que despegaron en Florida, tenía como objetivo provocar una insurrección interna, en un contexto político económico muy delicado para Cuba, que se hallaba sumida en una grave crisis económica y con la amenaza constante de la agresión militar imperialista tras la implosión de la Unión Soviética.
La desfachatez con la que actúa el imperialismo estadounidense es de tal calibre que resulta ofensiva. Cuba ha sufrido desde el triunfo revolucionario en 1959 graves ataques terroristas por parte de su genocida vecino norteño. Tan pronto como en 1960, un sabotaje provocó dos explosiones contra el barco La Coubre en el puerto de La Habana; la segunda explosión tuvo como objetivo los equipos de rescate y voluntarios que acudieron a socorrer a las víctimas de la primera explosión. En el funeral por las decenas de víctimas mortales es donde se inmortalizó la famosa foto del Ché. Al año siguiente se produjo la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, la cual fue derrotada en 72 horas, siendo los esbirros capturados intercambiados por medicamentos y alimentos para niños.
Esas acciones fueron el comienzo de muchas más. El presidente Kennedy autorizó la Operación Mangosta para desarrollar sabotajes industriales, apoyo a movimientos armados contrarrevolucionarios, guerra psicológica e intento de asesinatos de líderes revolucionarios. El propio líder de la Revolución, Fidel Castro, sobrevivió a más de 600 conspiraciones para acabar con su vida. Asimismo, EEUU llevó a cabo una guerra bacteriológica contra Cuba que se tradujo en epidemias y plagas en la isla, tales como la fiebre porcina africana (que obligó a sacrificar a cientos de miles de cerdos), o la epidemia de dengue hemorrágico, entre otras.
No contentos con el bloqueo y los ataques terroristas encubiertos, el régimen estadounidense armó y financió a organizaciones terroristas como Alpha66, la cual puso una bomba en 1976 en un vuelo civil de la aerolínea Cubana de Aviación, muriendo todas las personas que iban a bordo, incluido el equipo nacional juvenil de esgrima. Sus autores, vivieron tranquilamente en EEUU hasta su muerte. Además, en la década de 1990, Cuba sufrió una serie de atentados terroristas, bajo cobertura yanki, contra la naciente industria turística, cuyo resultado fueron una serie de bombas en diferentes hoteles y la muerte de un turista italiano.
Que el régimen genocida estadounidense, que lanzó dos bombas atómicas contra ciudades indefensas, que ha patrocinado dictaduras fascistas, genocidios como el que sufre el pueblo palestino, golpes de Estado a lo largo del mundo y que ha atacado decenas de países causando millones de muertes se atreva, siquiera, a criticar a Cuba, es deleznable.
Cuba ha intentado construir un mundo mejor. Hay infinidad de razones para defenderla, por su historia y por su ejemplo. Si alguien debiera ser juzgado y condenado son todos los genocidas que han pasado por el Despacho Oval.
El autor es historiador y docente