Con respecto a todo lo acontecido en torno a la reducción de aulas en educación, conviene, en mi opinión, contextualizar la situación y hacer un ejercicio retrospectivo. La educación concertada nació con un carácter provisional para poder universalizar la educación en la transición, ya que el Estado no disponía de centros escolares y aprovechando las escuelas e institutos existentes, pudo ofertar la alfabetización a toda la población. Entre esos centros se encontraban tanto centros católicos, algunos elitistas y otros destinados a la clase trabajadora, y de otro tipo, entre los que se encontraban las propias ikastolas, todos en funcionamiento ya desde el franquismo.

Este proceso de universalización educativa se hizo mediante subvenciones primero, y por medio de conciertos después. El propio Felipe González reconoció que fue un error perpetuar ese funcionamiento y no haber publificado el sistema totalmente, después de haber cumplido esa función universalizadora inicial. El hecho es que 40 años después, el Partido Socialista Obrero Español sigue sin corregir ese error declarado.

En su vertiente navarra, ese mismo partido tampoco ha llevado a cabo movimiento alguno en este sentido. La orden foral que ha dado pie a todo el lío que se ha organizado no es más que una revisión de los conciertos educativos en Navarra, que se debe hacer cada 4 años y que en esta ocasión tocaba hacer en las etapas de Bachiller e Infantil. En la primera todo se ha mantenido igual y en la segunda se reducían algunas unidades, en algunos casos dejando algunas solicitudes fuera en su primera opción, teniéndose que acoger a otras opciones.

Esto es algo que en la enseñanza pública se da constantemente y cuando ha ocurrido, como es lógico, esas familias también han protestado y peleado por conseguir que se mantuvieran esas unidades. En algunos casos se ha conseguido y en otros no.

En ELA siempre hemos estado peleando para que no se derive a alumnado a otros centros y que se mantengan dichas aulas, puesto que esto produce que las ratios sean menores y se mejoren tanto la calidad como la atención educativa, sea cual sea la red en la que ocurra.

En nuestro sindicato abogamos por un sistema universal público y euskaldun, en el que la red concertada se publifique mediante mecanismos que no dejen en la calle a la plantilla de dichos centros. Es decir, llevar a buen puerto lo que el PSOE no ha hecho en 40 años.

Lo que ha hecho el Partido Socialista de Navarra es otra cosa. Ha querido adelantar la campaña electoral del año que viene abanderándose como el único defensor de la escuela pública, cuando este gobierno, formado por el PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin no ha incrementado el gasto sobre el PIB de anteriores gobiernos absolutamente nada en los presupuestos que ha acordado con EH Bildu anualmente, quedándose muy lejos de su propio compromiso de gobierno del 5%. Una vez más, movimientos cosméticos vacíos de contenido que perpetúan políticas añejas, terriblemente alejadas del socialismo. Y no se lleven a engaño, esto no es un capricho del consejero Gimeno, al que nadie le niega su falta de capacidad para el diálogo y la negociación, sino reflejo claro de la estrategia de comunicación electoral de una fuerza política que no duda en utilizarlo para llevarla adelante.

Si se quiere apostar de verdad por un sistema totalmente público y universal, debe hacerse con rigor, creando los mecanismos necesarios para que el personal de la red concertada pueda integrarse en la red pública y dejar de lado golpes de efecto cortoplacistas y electoralistas.

El autor es docente de la pública y militante de ELA