La lucha fratricida que se está produciéndose entre el Departamento de Salud y el Sindicato Médico de Navarra está teniendo una repercusión directa en la atención a la ciudadanía. Más que una reivindicación de derechos laborales, muchos de los cuales se están negociando en Madrid, asistimos a una pelea por el poder donde se nos muestra de forma muy cruda lo que siempre hemos denunciado: a pesar de que Osasunbidea lo conformamos más de 13.000 trabajadoras y trabajadores, hay quienes se empeñan en perpetuar privilegios y beneficios por encima de todo. Somos espectadores de una inacabable pelea por el poder. En esta huelga hay mucho más que reivindicaciones laborales: hay intereses políticos, intereses privatizadores, intereses corporativistas y, sobre todo, intereses económicos. En Osasunbidea, como en el resto de los servicios públicos de Salud, hace tiempo que una parte de la plantilla abandonó la vocación del servicio público. Es necesario un debate serio entre todas las partes.

No existe una única causa en todo este desaguisado, gran parte de la responsabilidad recae en intereses particulares que durante demasiados años han primado la consecución de determinados privilegios (básicamente económicos) por encima de intentar garantizar una atención de calidad a la ciudadanía.

Desde el sindicato LAB hemos demostrado con datos que la actividad ordinaria no se ha recuperado desde la pandemia. Llevamos demasiado tiempo advirtiendo que las medidas del Departamento de Salud para intentar subsanar la problemática de Osasunbidea no pueden pasar por la consolidación de la actividad extraordinaria, ni tampoco por el establecimiento de incentivos y mucho menos por la continua derivación a centros privados. Subsanar las profundas carencias del sistema, no se soluciona únicamente con dinero.

La auditoría a Traumatología señala deficiencias graves en cuanto al cumplimiento de horarios, actividad y compromiso como servicio público, pero estos problemas no pueden ocultar la nefasta gestión que se lleva haciendo desde hace años. Nos hubiera gustado tener más información y más datos de la referida auditoría y que se hubiera extendido la misma también a otros terrenos, como el de la gestión del Servicio Navarro de Salud.

No debemos olvidar otros problemas gravísimos como el exceso de guardias y jornadas y la vulneración de derechos laborales. Desde nuestro sindicato siempre hemos rechazado estos excesos de jornada que no han supuesto más que la eliminación de derechos en materia de conciliación, permisos, jubilación… Problemas estructurales de décadas de evolución que están siendo aprovechados por algunos agentes para hacer su campaña. Nada más lejos de su interés mejorar las condiciones de todo el personal facultativo y mucho menos defender la sanidad pública.

Es evidente que las medidas que se han tomado hasta ahora, básicamente incrementar las remuneraciones de unos pocos, no han servido para nada. Vemos con preocupación que las listas de espera siguen siendo insoportables y que el deterioro de Osasunbidea continúa avanzando.

Todas estas deficiencias no son excusa para el ambiente irrespirable que se está gestando, que perjudica gravemente la salud de la ciudadanía, ningunea a la mayor parte de la plantilla y sobre todo pretende destruir de forma totalmente premeditada la reputación pública de Osasunbidea.

No dudamos de que la derecha navarra y el Sindicato Médico, con amplia representación estamento facultativo, tiene gran parte del protagonismo en el desprestigio de toda la sanidad pública.

Desde LAB pedimos responsabilidad y diálogo entre todas las partes. La sanidad pública no es solo una cuestión exclusiva del personal facultativo, sino que otras tantas categorías y personas también trabajan junto a ellos y deben ser parte activa de la solución.

Exigimos un debate serio para abordar cuestiones como la eliminación de las guardias como herramienta de mínimos para asegurar la atención, el dimensionamiento real de las plantillas (teniendo en cuenta aspectos demográficos tanto de la plantilla como de la población), el respeto escrupuloso en materia de licencias y permisos y sobre todo un enfoque claro en defensa de la calidad de la sanidad pública y el respeto a los derechos de toda la plantilla.

El Departamento de Salud se pliega constantemente a las presiones (básicamente económicas) de determinados actores mientras olvida al resto. Basta ver los resultados de esta política para entender que hay que dar un giro radical a la gestión de Osasunbidea.

Desde LAB entendemos que el camino para reconducir la situación tiene que venir a través del diálogo. Hay que escuchar al personal facultativo, así como al resto del personal y el Departamento de Salud tiene que reconocer que las políticas que se han desarrollado hasta ahora no nos conducen a buen puerto.

Por una sanidad pública, digna y de calidad. Por una sanidad que respete las condiciones laborales de toda la plantilla. ¡Defendamos la sanidad pública entre todas y todos!

Firman este artículo: Josemi Ablitas Muro, Raul Oloriz Espinal, Iban Irisarri Pizorno, Marisol Saiz-Aja, Imanol González Sáez, Lander Peiró Sagués, Izaskun Arteaga Urrutia y Maider Otxoa Landa Representantes de LAB en Osasunbidea