El patio de su cole es particular
Papel mojado. Es lo que firmaron los socios de gobierno en Navarra para la presente legislatura. Nos atrevemos a afirmar esto a la vista de lo que dice el punto 1 del acuerdo programático para 2023-2027 rubricado por PSN, Geroa Bai y Contigo Zurekin en el apartado “Conocimiento, Educación e Igualdad de oportunidades”. Ahí se afirma que la acción de gobierno se ejercerá “poniendo en el centro del sistema a la educación pública”.
La aprobación el pasado 14 de mayo de 2026 en el Parlamento de Navarra de la ley impulsada por UPN ha provocado un fuerte rechazo entre amplios sectores de la comunidad educativa. Entre las voces más críticas nos encontramos las Comisiones Obreras porque esta norma supone un nuevo revés a la educación pública y un paso atrás en la defensa de un sistema educativo basado en la igualdad de oportunidades. Si bien es verdad que no siempre los tres actores del gobierno tripartito en Navarra opinan al unísono, pocas cuestiones han erosionado tanto al actual gobierno como la proposición de ley que UPN presentó el pasado 14 de mayo en el Parlamento de Navarra y que se aprobó con los votos a favor del propio UPN, PP y Vox. Hasta ahí lo esperable. Pero lo que realmente desconcierta a gran parte de la ciudadanía en Navarra son las abstenciones de Geroa Bai –uno de los socios de gobierno– y de EH Bildu. ¿Qué significan en la práctica esas abstenciones? Pues ni más ni menos que dar el aval al blindaje de los centros concertados. Esa rocambolesca sinergia entre compañeros de viaje tan singulares (UPN + PP + Vox + EH Bildu + Geroa Bai) es, en palabras del consejero Carlos Gimeno “un torpedo en la línea de flotación” de la estrategia del Departamento para el fomento de la educación pública. Y lo es porque supone tener que recibir el fuego amigo por parte de dos grupos políticos que en campaña y en sonoros titulares presumen de defender la escuela pública. Por eso, cuando en el acuerdo programático leemos el sintagma “igualdad de oportunidades” en CCOO se nos congela la sonrisa porque no entendemos cómo se pueden defender la equidad y la igualdad a través de la aprobación de una moratoria que, en la práctica, es vitamina para los centros concertados en detrimento de los centros de la red pública.
Palmadita en la espalda versus blindaje. Es la diferencia de lo que en la práctica han llevado a cabo la mayoría de los grupos políticos. A las demandas del profesorado de la escuela pública, el Parlamento de Navarra respondió con una palmadita en la espalda. Así, en abril de 2024 estos mismos grupos políticos (con la excepción del PSN) dieron una cobertura meramente estética a la solicitud –vía sindicatos– de una serie de elementos de mejora para la escuela pública. Tuvimos que conformarnos con una propuesta de resolución en el Parlamento que, en la realidad, no vinculaba a nadie ni cambiaba nada; una mera palmadita en la espalda. En cambio, para la defensa de los centros concertados se ha elevado la apuesta en ese mismo Parlamento hasta el rango de ley foral y se ha expuesto al gobierno a un arriesgado disenso para favorecer el blindaje de la escuela concertada.
Pero, además, nos preocupa la actitud de algunas organizaciones sindicales que se ven en la tesitura de tener que sorber y soplar al mismo tiempo para defender la opción concertada mientras ponen cara de defender a los centros públicos. En CCOO tenemos claro que solo la escuela pública puede garantizar una sociedad más cohesionada en la que prime la igualdad de oportunidades. Es lo que realmente está en juego: la cohesión social a medio plazo a través de estrategias políticas que brinden las mismas opciones a todas las niñas y niños y no dejen atrás a nadie.
En CCOO lamentamos profundamente esta decisión que lesiona a la escuela pública. No porque ignoremos la complejidad del debate ni la legítima preocupación de las familias por la estabilidad de sus centros, sino porque, una vez más, se ha priorizado el statu quo de una red frente a la planificación racional y equitativa del conjunto del sistema.
La educación es, ante todo, un bien común, no un producto que cada familia consume de forma aislada. La supuesta libertad de elegir no corrige desigualdades, sino que las reproduce. Y presentarla como un valor absoluto es, sencillamente, engañoso. Lo que está en juego no es solo qué centro eligen unos padres o unas madres para sus hijas e hijos, sino qué modelo de sociedad construimos entre todas y todos. Una sociedad que cree en la igualdad real no puede delegar esa igualdad en la suma de elecciones individuales, porque el mercado no corrige las desigualdades: las amplía.
Tenemos claro que el patio de su cole no puede ser particular.
Firman esta carta: Unai Álava, Pello Arana y Álvaro Vaquero Docentes de CCOO de la escuela pública