En Anoeta, no hay fecha mala
Aficionados de osasuna y real dieron colorido a la jornada pese a lo inusual del horario
El viaje a San Sebastián es el más esperado para muchos aficionados rojillos. Viaje cercano, buen ambiente entre aficiones y un encuentro que suele dar de sí en algunas ocasiones, las menos para ser rigurosos. Eso pasó inadvertido para quién colocó este encuentro un viernes a la noche, por lo que le quitó una buena dosis de prepartido para los que se acercaron a Anoeta, que, además, aunque el número de aficionados de Osasuna fue bastante más del esperado teniendo en cuenta la hora que los responsables de LFP eligieron para el derbi.
Aunque a las televisiones parece que el asunto no les preocupa, como si el futuro del negocio no dependiera de la fidelidad de los aficionados, pero para los rojillos el derbi de Anoeta siempre es especial y por eso a falta de tres horas para el comienzo del encuentro ya se empezaron a dejar notar los primeros rojillos por San Sebastián. Como siempre, el ambiente entre los hinchas de ambos equipos fue más que cordial. A esas horas el prepartido se trasladó a la zona vieja de la ciudad. Allí, en el entorno de la plaza de la Constitución y al Boulevard, los rojillos empezaron a entonar los cánticos típicos del Reyno e incluso se acordaron del ausente Puñal. La temperatura también invitaba a estar por las calles gracias a los casi 20 grados que templaban la capital donostiarra, como siempre tan acogedora con los navarros.
Por supuesto, uno de los alicientes que hace este viaje especial para muchos aficionados es el buen ambiente entre ambas hinchadas. Era fácil encontrarse grupos de rojillos con algún donostiarra infiltrado y al revés, con las consecuentes bromas para el que estuviese en minoría, ya fuese de uno o de otro. De hecho, se pudieron ver unas cuantas parejas en la que cada uno de los miembros era de un equipo.
Pero el horario se notó. Bastante menos de lo esperado pero la afluencia de rojillos fue ligeramente menor y más tardía de lo habitual. Una buena parte de los que llegaron a San Sebastián lo hicieron con el tiempo justo para confratenizar un poco y entrar en Anoeta. Es lo que tenía el horario, que invitaba más al postpartido que a socializar antes de que el colegiado diese el pitido inicial a eso de las 21.30 horas.
Cuando esto ocurrió, la hermandad quedó a un lado y los rojillos sacaron su lado más guerrero y comenzaron a animar a los de Mendilibar. Durante buena parte del encuentro plantaron cara a la afición donostiarra pese a estar en franca minoría.
Una vez acabado el encuentro, la mayoría de los aficionados navarros cogió el bus de vuelta a casa, con el regusto de haber pasado un buen día, pese a que algunos estamentos quieran que los aficionados se queden en casa. Otros, en cambio, decidieron prolongar la fiesta en Donosti. Un buen plan.