De muerto a vivo en 40 minutos
otra remontada | osasuna supera los dos goles de diferencia del Betis en una segunda mitad insospechable tras un primer tiempo horrendo
pamplona - Nuevamente, Osasuna volvió a ceder una distancia considerable en el marcador -dos goles- y de nuevo los rojillos no solo fueron tenaces para igualar a sus rivales sino que, en otro final de locura, les superaron en el cómputo final. El Sadar soportó una rareza de encuentro, que midió la paciencia de los hinchas -que comienzan a estar mosqueados- y la fortaleza del músculo cardíaco, y en el que todos los protagonistas terminaron cuestionados. El entrenador y su pericia para plantear y leer los partidos, y los jugadores con sus cambios de carácter y de implicación en el partido. La sensación final es que Osasuna puede dar más de sí y también que, tras un cuarto de Liga, no sabe muy bien lo que quiere.
En el partido matinal de El Sadar, pasaron muchas cosas, más que para aclarar cuestiones, para sembrar el desconcierto. El Betis, uno de los equipos cualificados de la categoría, le dio un repaso en toda regla a Osasuna, sacó a relucir sus defectos de conjunto plano y desanimado y le colocó mirando hacia los puestos de descenso en una primera parte de llorar, para salir corriendo. Después, tras el paso por los vestuarios, Osasuna, inconexo y desorientado durante los primeros 45 minutos, se enchufó a la cita a partir de su habilidad en las jugadas a balón parado, en las que el Betis dilapidó todo su mayor y mejor bagaje de fútbol para sufrir una aparatosa voltereta. Un caos si se pretende explicar este juego como la sucesión más o menos lógica de argumentos sobre el campo. Algo factible si se abraza la teoría romántica de este deporte que resume que nada hay decidido hasta el pitido final, a veces.
El Betis hizo una primera parte fantástica, en la que se quedó el balón, trituró a Osasuna con un inteligente fútbol de apoyos y ayudas y, por contra, nunca sufrió cuando los rojillos enfilaron hacia su portería. Un tiro entre los tres palos, obra de Kodro tras una jugada de pura rabia, fue la única pincelada de los hombres de Urban, un grupo vacío de ideas, con el coraje también agotado y solo presente en el choque tras ramalazos de amor propio de jugadores concretos. A Rubén Castro, que danzaba entre los defensas de Osasuna sin una sola muestra de desaprobación por parte de los rojillos, le bastó un rato para firmar un gol, casi marcar un par más y dar el pase de otro. El baile del Betis fue de tal magnitud, que hasta la comedida grada de El Sadar bufó ante semejante escarnio y sonrojo.
Urban alineó un equipo más lógico en la segunda mitad. Con Kodro como delantero -el chaval se ha ganado la titularidad ahí- y Sisi en la banda, Osasuna comenzó por ordenarse. El inusitado valor de las jugadas a balón parado hizo el resto porque, en cuarenta minutos, el partido quedó dinamitado. Primero fue Nekounam quien atrapó un balón peinado por Nino en un córner, después Miguel Flaño cabeceó una falta de De las Cuevas y, finalmente, en otro córner, el meta Adán realizó un despeje de puños hacia su propia portería y Onwu remató de cabeza tras la monumental pifia. Entre medio, los rojillos mudaron absolutamente su imagen, llevaron el peso del partido con criterio, tiraron de la chispa de sus cambios -Sisi y Roberto Torres aprovecharon los minutos que les concedió el entrenador- e hicieron sufrir al Betis, que desapareció. Tampoco encontró asidero alguno desde el banquillo ante la reacción local.
Osasuna ganó el partido amontonando dudas e interrogantes acerca de la profundidad de la reacción de ayer, midiendo los aficionados el peso de la fortuna en estos encuentros delirantes que se vienen viviendo en El Sadar, preguntándose todo el mundo por la solvencia real de este conjunto. Porque, ¿qué Osasuna toca el próximo día?
OsasunaBetis
7Tiros a puerta7
4Tiros fuera4
2Ocasiones de gol5
11Faltas cometidas8
29Balones al área21
10Córners6
7Fueras de juego0
50%Posesión50%
8Intervenciones del portero19