Yo estuve allí
Fiesta | 2.500 aficionados rojillos con alegría y esperanza tiñeron de rojo las calles de Sabadell. Se desplazaron en tren, coche y autobús para animar al equipo navarroENVÍANOS TUS FOTOS Y VÍDEOS POR WHATSAPP AL NÚMERO 607 25 96 99 o por email a internet@noticiasdenavarra.com
Sabadell - La marea rojilla invadió las calles de Sabadell desde antes del mediodía. En coche, tren o autobús los aficionados osasunistas fueron abarrotando los locales cercanos al estadio de la localidad catalana y tiñendo de color rojo, preparando el ambiente para un partido importantísimo.
Los 2.500 hinchas convirtieron las calles de Sabadell en lo más parecido a una fanzone rojilla, donde el calor apretaba y los navarros trataban de soportarlo con cervezas y demás bebidas.
Algunos atrevidos llevaban desde el viernes alojados en los hoteles catalanes, esperando con muchas ganas la señalada fecha. El resto viajó durante el día, sin importarles las horas de viaje, el madrugón o el sol y el intenso calor que les acompañó a lo largo de toda la jornada.
“Venimos a pasarlo bien, eso está asegurado”, comentaban los más optimistas, que confiaban plenamente en que los chicos de Enrique Martín iban a sacar el partido adelante. Por eso, horas antes del encuentro ya brindaban con la idea de la salvación de un club con muchos apuros a lo largo de la temporada.
Los más fieles a los desplazamientos rojillos confesaban que “después de tantos viajes de sufrimiento como el de Miranda, hoy (por ayer) tiene que ser una fiesta y los jugadores tienen que poner la guinda ganando para poder celebrarlo”.
“Gorriak on tour nos ha llevado por todos los campos de Segunda División y la movilización de la gente para esta última jornada ha sido espectacular”, añadía alguno de los habituales en los viajes de Osasuna.
Jóvenes de Pamplona y sus alrededores, de Estella, Cirauqui, Tafalla, Peralta o Viana, entre otros, se embarcaron en un viaje de casi 500 kilómetros por amor a unos colores porque como un grupo de aficionados pamploneses comentaba: “Osasuna es un sentimiento enorme, es el equipo de la tierra y hay que defenderlo por encima de cualquier cosa; si es necesario venir hasta Sabadell para apoyarles, aquí venimos”.
Así lo pudieron ver los jugadores, que en su paseo matinal recibieron el cariño de un grupo de seguidores que se acercó para animarles de cara al partido. Después de firmar las camisetas y sacarse fotos con los aficionados, los jugadores del conjunto navarro continuaron la marcha.
El Parque de Catalunya, a escasos metros del estadio, sirvió a algunos para pasar a la sombra y con tranquilidad, a las orillas del lago del recinto, las horas previas a un partido que no estuvo exento de nervios en el fondo sur del estadio, teñido de rojo.
Mientras, en la zona de bares, los decibelios iban aumentando y las canciones rojillas no cesaban. Una de las más repetidas fue el clásico de El Sadar Osasuna nunca se rinde.
Tampoco faltó una de las nuevas rimas del repertorio: “Pasan los años, pasan los jugadores, la directiva mañana ya no está. Nos queda el club, queda la camiseta, y los corruptos fuera de El Sadar”.
Desde una hora antes del comienzo del partido los aficionados desplazados se fueron acercando al campo, haciéndose notar, ayer Sabadell fue más rojilla que nunca.
Toda la euforia previa y las ilusiones puestas por los seguidores se fueron convirtiendo en nerviosismo en los minutos previos, mientras iban poblando el fondo del estadio catalán.
Una vez terminado ese encuentro los kilómetros recorridos, los nervios sufridos, e incluso la tristeza en algunos momentos del encuentro, se olvidaron con la locura del tanto final. Gol que es una alegría para una afición que lo merecía y que ha apoyado a Osasuna en una de las peores temporadas del equipo.
La salvación es para ellos, que realmente lo merecían y que han sabido sufrir y empujar al equipo cuando ya casi ni en el terreno de juego se confiaba en el milagro.
Así se lo hicieron saber los jugadores, que tras el pitido final acudieron al fondo donde se encontraba la afición rojilla para regalar las prendas con las que habían disputado el encuentro: sus camisetas, e incluso, algunos, los pantalones.