PAMPLONA. Osasuna y Jagoba Arrasate han llegado en los últimos días a un acuerdo para prolongar el contrato del técnico vizcaíno dos temporadas más, hasta 2022, según ha podido confirmar DIARIO DE NOTICIAS. La firma del nuevo vínculo se anunciará próximamente, a la espera de concretar todos los términos.

El vizcaíno, que el pasado mes de marzo amplió su vinculación con el club hasta junio de 2020, ingresó la pasada temporada en el selecto club que ya integraban el pionero Emilio Urdíroz (1935), Tomás Arnanz (1953), Baltasar Albéniz (1956), Miguel Gual (1961), Pepe Alzate (1980), Miguel Ángel Lotina (2000) y Enrique Martín Monreal (2016), los técnicos que han llevado a los rojillos hasta la máxima categoría.

Jagoba Arrasate aterrizó hace dos veranos en el banquillo de Osasuna y los encargados de su contratación le pusieron un objetivo que ha superado con creces. Tanto el presidente del club, Luis Sabalza, como el director deportivo, Braulio Vázquez, se lo dejaron bien claro: "Queremos recuperar esa unión de El Sadar con el equipo que tan fuertes nos ha hecho a lo largo de nuestra historia". Pero no contento con cumplir con el reto que le plantearon de salida, el vizcaíno ha rebasado las previsiones más optimistas para devolver a Osasuna a la elite del fútbol estatal antes incluso de cruzar la línea de meta.

Pese a que los inicios no resultaron sencillos, ya sea porque a la plantilla le costó plasmar en el campo las ideas de Arrasate o porque las victorias tardaron en llegar, lo cierto es que la progresión de Osasuna ha resultado tan espectacular como meteórica. Y todo con la particular impronta valiente y ofensiva del entrenador de Berriatua, filosofía que ha calado entre una afición rojilla que anhelaba el tradicional sello aguerrido de Osasuna que se había disipado en cursos anteriores.

Especialmente en el anterior, cuando el equipo perdió su identidad en casa y se quedó a las puertas del play off. Tras los fiascos de las dos campañas precedentes una acabó en descenso después de que tres entrenadores desfilaran por el banquillo del conjunto navarro y la siguiente con Osasuna sin el premio del ascenso y con la afición tremendamente desencantada, a Jagoba Arrasate le esperaba una ardua tarea.

Sin embargo, el vizcaíno ha cumplido con el objetivo inicial de recuperar la conexión entre grada y equipo los rojillos han batido el histórico récord sin perder en El Sadar encadenando 31 partidos seguidos invictos.

El técnico vasco se ha ganado la renovación tras conquistar el ascenso más prematuro de la historia del club. Y todo a las puertas del centenario de la entidad y con un reto en el horizonte: afianzar a Osasuna en Primera.

Jagoba Arrasate Elustondo. Edad. 41 años (22/4/1978). Lugar de nacimiento. Berriatua (Bizkaia). Lugar de residencia. Mutilva (Navarra). Familia. Casado y padre de tres hijos. El último de ellos, Niko. Formación. Licenciado en Magisterio. Contrato hasta... junio de 2020. Firmó inicialmente hasta junio de 2019, con una cláusula de renovación automática en caso de ascenso, pero amplió hasta 2020 su vinculación con Osasuna. Procedencia. Fichó por Osasuna después de perder como técnico del Numancia la final de la promoción de ascenso a Primera División que enfrentó al conjunto soriano con el Valladolid. Cuerpo técnico. El vizcaíno llegó a Osasuna con Bittor Alkiza como ayudante (segundo entrenador) y Sergio Pérez como preparador físico.

Trayectoria. Como jugador, Jagoba Arrasate fue un delantero que se formó en las categorías inferiores de la Real Sociedad. Militó dos campañas en el equipo juvenil del club donostiarra, aunque sin llegar a dar el salto al filial ni al primer equipo. Entre 1997 y 2001 jugó en el Eibar B y después pasó por varios equipos de Tercera, como Lemona, Beasain, Elgoibar, Portugalete y Amorebieta, en el que colgó las botas en 2007 sin haber cumplido aún los 30 años. Ya como entrenador, digirió al juvenil de la Real Sociedad entre 2010 y 2012. En la temporada 2012/13 se incorporó al cuerpo técnico de Philippe Montanier, al que relevó como primer entrenador el 7 de junio de 2013. Su hito como técnico de la Real fue superar la previa de la Liga de Campeones del curso 2013/14. Fue destituido en la jornada 10ª de la campaña 2014/15 para, a partir de 2015, dirigir tres campañas al Numancia, al que casi sube a Primera antes de iniciar su etapa en Osasuna.