Hermanados

historia De Rosario a Osasuna y de los hermanos Azagra a Chimy Ávila: 100 años de argentinos en Iruña

29.02.2020 | 01:45
El carnet del socio número 1, de Félix Azagra Noáin.

Pamplona – En 1889 Pedro Azagra y Juana Noain llegaron a Argentina en busca de una vida mejor. El año en que se funda Rosario Central. Dos décadas después la familia Azagra, que casi podía formar un equipo de fútbol (eran 9), regresaron en barco a Pamplona.

La palabra foot-ball aparece en la prensa de Iruña en 1900. Emparan, un chico bilbaíno, instruyó a sus compañeros de Instituto y jugaron un partido en la plaza de toros. Años después, Mariano Sagaseta de Ilúrdoz volvió de Barcelona y con los hermanos Belzunce formaron el primer club de Iruña, en torno a 1907, la Sociedad 1905.

Francisco Azagra tenía 15 años, guardó las botas de fútbol en la maleta durante un año, cuando se enteró que unos chavales estudiantes en Barcelona deseaban jugar al fútbol. Nacieron el Pamplona FC y el Iruña FC. Las botas de Francisco, tan livianas, eran la envidia. Hasta cuatro argentinos: Florencio y Luciano, hermanos de Francisco, y los hermanos Pí.

A Rosario, ciudad futbolera como ninguna, el balón llegó en locomotora. Y los Azagra en barco. Los trabajadores ferroviarios acababan la jornada y jugaban. Ingleses y argentinos confraternizando. Rosario es cuna del anarquismo argentino. Aquellos trabajadores crean el Rosario Central (1889), después vendría el Newell's Old Boys (1903), Central Córdoba y muchos más.

Desde Messi, pasando por los Valdano, Menotti, Poy, Marcelo Bielsa, Martino, Pochettino, Batistuta o Mascherano hasta los actuales Lavezzi, Di María, Banega y nuestro Chimy Ávila, El comandante. Ninguno de ellos como El Trinche Carlovich, el mejor jugador del mundo de todos los tiempos. En Rosario aman el buen fútbol y también hay una comunidad vasca importante. Allí nació el Che Guevarra, que entendió que el fútbol es de los pueblos y de los trabajadores, aunque no fuera buen jugador.

Abrieron un comercio de nombre Pedro Azagra, Coloniales por mayor y menor en la calle Mayor de Iruña. Casa Azagra. Francisco y sus amigos transportaban en el carro de la tienda las porterías hasta el campo de la Media Luna. Por el camino, la gente increpaba y se reían. "Sólo la gente más culta se acercaba a ver fútbol", contaba en 1953. Unas 40 personas entre el público, como mucho, y aún así invadían el campo.

Pasaron los años, se fundaron varios equipos, y en 1920 nace Osasuna, 70 socios al principio. En el primer equipo jugó el hermano pequeño: Félix Azagra. Su hijo guarda el carnet con el número 1 del club. Francisco siguió ligado al club, fue directivo. Todos los fundadores eran amigos. Su comercio era el lugar donde iban a cobrar los jugadores el anticipo, Los de Eibar. Con la recaudación de taquilla recuperaban.

"Yo, al cielo, le pondría canchitas de fútbol y un par de bares, porque en el bar estás en tu casa y a la vez estás balconeando la calle." Son palabras de Fontanarrosa, escritor y periodista rosarino, que amaba el fútbol antes que nada. "Tengo dos problemas para jugar al fútbol. Uno es la pierna izquierda. El otro es la pierna derecha". El Trinche su alter ego, jugador de Segunda, de Central Córdoba, canallas y leprosos lo convirtieron en mito. Cuentan que hacía un caño al rival y, cuando se volvía, otro. Historias contadas por los que le vieron jugar. "El Trinche era mejor que yo" confesó Maradona al llegar a Ñuls.

Francisco regresó a Argentina para hacer la mili. Su hijo Juan recuerda que le hablaba de los Ñuls, siempre de los Ñuls. Que se colaban por la valla para ver los partidos. Estos días revisó unas cartas y encontró una de su padre dirigida a un familiar contándole que iban desde el Ensanche en el tren del Irati hasta el campo de San Juan a ver Osasuna. Y a Juan los recuerdos se le agolpan.

Chimy ha encontrado una vida mejor en el fútbol profesional. Es una historia de redención. Convertido en héroe por Jagoba y El Sadar, cierra un círculo con 100 años de vida.