Filo Urdíroz: arquero de Osasuna y carpintero asesinado por el golpismo del 36

Así fue la vida de otro rojillo represaliado que defendió la elástica y la portería del conjunto navarro, además de tener otro equipo (Aurora) y otras labores

03.05.2020 | 10:35
El CD Aurora, en 1929. El sexto por la izquierda, Filomeno Urdíroz.

Pamplona – Han sido los Urdíroz una saga familiar comprometida con el fútbol y con el socialismo navarro. Ya era conocido que Emilio y Martín jugaron en Osasuna, pero hemos sabido más tarde que Filo también llegó a lucir la camiseta roja, al menos en tres ocasiones. Sin embargo, su nombre no aparece en las actas del club. En estas líneas desentrañamos la razón de su ausencia de la memoria oficial del osasunismo.

Filomeno Urdíroz Apezarena nace en Auritz-Burguete (6/7/1904) y muere asesinado por los golpistas del 36 en Izurzu (21/1/1937). Pertenecía a una familia trabajadora y con profunda conciencia de clase. Su padre sufrió un trágico accidente laboral en la empresa El Irati, arrollado por un tren. Su madre, Feliciana, al enviudar se trasladó a Pamplona, echándose a la espalda ocho hijos e hijas. Desde muy jóvenes les toca trabajar duramente como carpinteros, mecánicos, zapateros o interventores de El Irati.

En la foto que acompaña a estas líneas Filo luce el típico jersey blanco estilo chevron con un triángulo invertido a lo Ricardo Zamora. Filo era carpintero de profesión y alternaba su actividad laboral jugando a fútbol, ocupando un puesto de gran responsabilidad en el campo como arquero. Era el tercero de ocho hermanos. La ausencia de la figura del padre, requeriría de valor, sentido común y sacrificio, virtudes inherentes de los buenos porteros.

El fútbol era entretenimiento y también seña de identidad. En los Urdíroz aparece como pasión, de la misma manera que su compromiso por la justicia social. El afán de lucha por el bien común conduciría a la militancia política y sindical a casi toda la familia.

Filo fue portero del Aurora CD En una de las numerosas reseñas que encontramos, hay un enfrentamiento contra Osasuna. Precisamente Andrés Jaso es quien perfora la portería de Filo. Tanto Andrés como Filo fueron asesinados en la Guerra Civil.

Filo trabajó en la construcción, en la empresa Erroz y San Martín, probablemente armando encofrados, puertas y ventanas. La construcción vivía un momento prodigioso en Iruña: la ciudad crecía por el segundo Ensanche. Sector, junto a los ferrocarriles, que atrajo a trabajadores y especialistas llegados de lugares más industrializados y muy permeable a la concienciación social y política. Todo un oasis de nuevas ideas emancipadoras en un entorno tan conservador y tradicionalista como la Vieja Iruña en aquellos momentos.

Su hermano Rafael trabajaba de zapatero y estaba afiliado a la sociedad de oficios varios Primero de Mayo de Oroz-Betelu en 1922. Más tarde, los tres hermanos están ligados a la Sociedad Salud y Cultura, a su vez adscrita a la UGT. Filo ejerce al principio de delegado de fútbol de la Sociedad, y más tarde vicepresidente. Feliciana, su madre, contribuyó con un donativo de 5 pesetas a la campaña de publicidad del PSOE para las elecciones de 1933. La hermana, Teresa Urdíroz, está casada con Alipio Nebreda, socialista, militante del PSOE, aportante monetario y que escribe un telegrama a la muerte de Pablo Iglesias en 1925. El cuñado de Filo, Alipio, presidirá durante un largo periodo la Federación Navarra de Fútbol: desde 1934 hasta 1954. Teodoro, por su parte, contribuyó con donativos a las organizaciones socialistas y fue socio y empleado del Centro Vasco.

En abril de 1936, Filo participaría en la asamblea de unificación de las Juventudes Socialistas y Comunistas que tuvo lugar en las Escuelas de San Francisco y fue elegido secretario de masas, lo cual indica la confianza que generaba entre sus camaradas. Toda ésta información aparece en los diversos trabajos de Angel García-Sanz.


Cuando la nave roja se hundía...

Vicente Cuartero, conserje del campo de San Juan (1926-1964), escribió un diario manuscrito. Relata su experiencia vital como trabajador del club. Entre varias historias preciosas que iremos desgranando en próximas entregas, ofrece nuevos datos sobre la represión.

En 1928 se inauguró la Liga y Osasuna no atravesaba su mejor momento. La desilusión hace mella en el club. No hay un proyecto claro y la desaparición planea en el horizonte. Vicente va detallando eliminatorias: "Llegamos a junio. Varios futbolistas eran estudiantes, época de exámenes, la directiva está ausente€ Uno de ellos, Alipio, es cuñado de los Urdíroz". Cuartero ejercería de delegado de club y se convierte en hombre para todo: entrenador, seleccionador, directivo, masajista... Estaban en juego dos partidos de campeonato y un amistoso.

Ante esta mala situación, la solución que se planteaba es: seleccionar jugadores de otros equipos (Indarra, Peña Sport, Izarra y Aurora) y con los disponibles crear un equipo. La expedición está compuesta de sólo once jugadores. Hace acopio de fichas de años anteriores y elige aquellas que en la fotografía tienen parecido físico a los jugadores que desplaza. Con su once literal, 1.800 pesetas y un kilométrico tren ponen rumbo a Murcia.

Nos llama poderosamente la atención un detalle (página 135 del diario de Cuartero): Hay una relación de once jugadores que visten la camiseta de Osasuna, pero algunos de ellos nunca aparecerán en los datos oficiales. Filomeno era uno de ellos. En la prensa aparecerá como Urreaga, cuando en realidad Filo era el único portero de la expedición.

Los resultados no acompañaron. El dato positivo es que Vicente se ha convertido en el auténtico capitán. Filo, como algún otro más, vistió efímeramente la camiseta de Osasuna y nunca aparecerá en sus actas, transfigurándose en Urreaga al menos por tres partidos.

Angel Goicoechea, en su libro Fútbol Navarro. Osasuna (1942) hace referencia al delegado, sin nombrarlo, y añade una anécdota ocurrida durante aquella expedición: mataban el tiempo jugando a cartas, siempre eran los mismos tres jugadores y el delegado quien ganaba invariablemente. Una tarde, en Santa Pola, fueron a remar con un bote y, mar adentro, comenzó un fuerte balanceo. El pobre delegado, que no sabía nadar, entró en pánico y más tarde en shock. Goicoechea pidió al delegado la cartera a cambio de detener el vaivén, éste la entregó con sus ganancias a las cartas para evitar así caer al agua brava. Fue su venganza por tantas partidas palmadas.


Aurora Club Deportivo, fundado en 1923

Disputó el campeonato guipuzcoano, como el resto de equipos navarros, hasta 1928, año en que se impulsó la Federación Navarra de Fútbol. En 1931 compite contra Osasuna en Tercera División. Filo aparece en todas las alineaciones del Aurora, enfrentándose a su hermanos osasunistas. Primero contra Emilio y años después contra Martín, más joven.

Consultamos en el Archivo General de Navarra entre los expedientes de asociaciones. Enrique Astiz Aranguren es el presidente del Aurora CD y el abogado que defendió al directivo de Osasuna Alberto Lorenzo por el caso Luis de Sirval. Ambos eran afiliados a Izquierda Republicana y fueron fusilados tras el golpe. Otros dos miembros de la junta del Aurora aparecen también fusilados en el FDMHN, pero no podemos confirmarlo con toda la certeza, a falta del segundo apellido y por la imposibilidad de acudir al padrón por el dichoso confinamiento. Otros dos miembros de la junta serían encarcelados: Félix Lezáun Ros y Josefa Lorca Aquerreta. Para más señas, otro hermano de Filo, Teodoro, también aparece en la junta.


Una mala decisión, tras salir de la cárcel

Siete días después del golpe, el 26 de julio, Filo ingresa en prisión. Tras seis meses en la Prisión Provincial de Pamplona, tiene como fecha de salida o de libertad negra el 16/12/1936. Contamos con el testimonio directo de Galo Vierge, quien describe su experiencia en Los Culpables, fuente de gran valor para reconstruir lo que se vivió en Pamplona desde el 18 de julio. Filomeno era uno de los cinco compañeros de celda de Galo.

Una mañana de patio, Filomeno aparece con un periódico en la mano, en tono alegre y confiado: "Enhorabuena, Galo, has tenido una hija, viene su nombre en el Registro Civil del Diario de hoy". Filo le da la noticia. Una sorpresa inenarrable en aquella situación, que tornará en impotencia y depresión por el encierro, y en cierto alivio por el calor de camaradas como Filo. Cada mañana llamaban a un grupo. Les daban la libertad que todo el mundo sabía su significado: serían asesinados o "fusilados", como se referían los golpistas a sus ajusticiamientos ilegítimos.

Con la salida en libertad de Filo (16/12/36) –continúa con su relato Galo–, decide pasar la noche en casa de sus padres, junto a su mujer, temerosos ambos de que las patrullas de matones de falange y requetés les detuvieran. Al día siguiente acudieron a su casa en la calle Paulino Caballero 17 y sus vecinos les alertan que un grupo de falanges armados con fusiles y pistolas habían llamado repetidamente en la puerta de su piso: "¡No hay nadie, volveremos más tarde!". En el padrón aparece domiciliado en Carlos III, pero residía en el lugar referido junto a dos compañeros (Amadeo Urla Aramburu y Alfaro), que en agosto habían sido detenidos y asesinados en Valcaldera. Cuatro días después de su salida de prisión sus hermanos Rafael y Andrés también son encarcelados.

El matrimonio, alarmado por la advertencia de sus vecinos, decidió acudir a Capitanía militar para aclarar la situación y solicitar un aval que le asegurara su vida. Con toda seguridad, quizá por la proximidad de las Navidades y las noticias de cierta desescalada de los asesinatos, la pareja albergaba esperanza y confiaba en algún tipo de misericordia... El mando militar al parecer le espetó: "¡Usted donde más seguro se encontrará es en la cárcel, allí nadie irá a molestarle!". Ordenó detener a Filo y le arrojaron de nuevo a la Prisión Provincial, hoy derribada. Según relata Vierge, un mes después, Filo sería trasladado a una pieza de labranza de las cercanías de un pequeño pueblecito llamado Cizur, fusilado en compañía de un abogado de Santander. El lugar exacto estaba a seis kilómetros, en Izurzu. Tres años después, Petra, la viuda de Filo, lograría exhumar su cuerpo y trasladarlo al cementerio de Pamplona.


Emilio, el Míster, y el resto de sus hermanos

Tras la muerte del dictador, Jimeno Jurío dirigió una gigantesca investigación sobre la represión en Navarra, donde no hubo un frente de guerra pero sí una lógica de terror muy calculada para paralizar, someter y expoliar por décadas. En su Fondo Documental aparece una ficha sobre Filo. La ficha confirma que compartía domicilio con Urla Aramburu y Alfaro, en la Calle Paulino Caballero, 17. En la casa de la panadería EQUIZA, "donde también vivía otro matón, Rincón". Amadeo Urla tenía un garaje en Pamplona; representante de General Motors; afiliado a Izquierda Republicana; casado con tres hijos; fusilado en Valcardera (Bardenas) en agosto del 36. Rescataron sus restos hace ya un tiempo.

Emilio Urdíroz era un defensa muy reconocido, además de carpintero y mecánico. Una lesión de menisco le obligó a retirarse prematuramente. Reconvertido en entrenador, protagonizó el primer ascenso a Primera con Osasuna en 1935. Contaba con 29 años. En alguna ocasión, también salía a jugar, al estilo Kenny Dalglish en los 80, pero medio siglo antes. Julián Vergara cuenta cómo fue su debut: "En cuanto metamos un gol, me pongo de central", le advirtió el míster.

Emilio conoció la cárcel en Nochebuena del 36 y fue liberado un mes después (15/1/1937). A los pocos días fusilarían a su hermano (21/1/1937). "Sabía lo que le había pasado a Filo. Por eso, en cuanto lo soltaron, vino a casa a despedirse y se escapó". Es su hijo Jose Luis quien nos lo cuenta. No está claro que fuera inmediatamente. Según consta, un año después, el 25 de enero de 1938, junto a su hermano Rafael y un cuñado de éste, Francisco Arraiza, pasaron la muga a Francia, según recogen las actas del Gobierno Vasco en el exilio, quienes les ayudaron con ropa y comida. Más adelante alcanzaron zona republicana en Catalunya. Emilio combatió en el Batallón Republicano Vasco-Alpino.

El artífice del primer ascenso de Osasuna, tras la derrota republicana junto a miles de demócratas tuvo que pedir asilo, en su caso en el campo de concentración de Árgelés-sur-Mer, en el sur de Francia, viviendo en durísimas condiciones. Rafael, por su parte, marcharía al exilio en Chile. Emilio de allí pasó a Lannemezan, donde trabajó en una fábrica de municiones y entrenó a un equipo local. Después de una temporada regresó a España, donde pasó por una especie de campo de concentración en Madrid. Tenía prohibido volver a Pamplona, por lo que se instaló en Tudela. Después de entrenar y jugar en el Tudelano, lo rescató Osasuna en uno de esos momentos de crisis, obrando de nuevo un milagro: salvó al equipo del descenso a tercera. "Un gran hombre de club", según Daniel Ramírez García-Mina.

Los vencedores de la Guerra no doblegaron del todo al espíritu indomable de los Urdíroz, pero con sus crímenes y terror consiguieron parte de su propósito. Asesinaron a Filo; exiliaron a Rafael; despedazaron gran parte de una memoria que es patrimonio colectivo inalienable; y consiguieron que Emilio dijera a sus hijos para protegerlos: "No os metáis en política".

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