Cuando acariciaban el empate y tras un gran trabajo de equipo, Osasuna vio a De León como marcaba de cabeza en la prolongación. No habían sufrido demasiado en Lasesarre, además gozaron de oportunidades para marcar, pero no lo hicieron y un Barakaldo que se suma a la lucha por el play-off, buscó una victoria que encontró en el último suspiro, ya que tras revisarlo, no se puso la pelota en juego.

Con las bajas de Jon García, Bruno y Mikel, Santi Castillejo dispuso un equipo de cinco defensas, Mauro en el mediocentro y Arroyo y Asier Bonel en punta para intentar sorprender a los vizcaínos. Estos saltaron al césped con muchas ganas y encerraron a los navarros en su parcela. Avisaron con sus remates Mandiang e Iñigo Muñoz en dos ocasiones. Una de ellas bien despejadas por Fernández. Con el paso de los minutos, los rojillos pudieron traspasar la divisoria, aunque sin inquietar la plácida tarde que disfrutaba Gaizka. A la media hora de juego los de Tajonar dispusieron de tres córners prácticamente seguidos. Uno de ellos terminó en el poste local y hubo que revisar una caída en el área de Arroyo por un pisotón de Dufur. Al parecer no hubo nada y poco después sería Chasco el que puso a prueba al portero local con un disparo en parábola que le obligó a estirarse para despejarla. Ahora controlaban el partido los visitantes y por contra, los fabriles sufrían para recuperar el esférico. La contienda ganó en emoción en el último tramo de esta primera mitad y en una contra, Arroyo tuvo una clara oportunidad, pero, desde el borde del área, enviaría el cuero por encima del larguero.

Tras la reanudación, ninguno de los dos conjuntos hacía ascos al balón. No había dominador claro y si contraataques. Valiño pudo inaugurar el marcador, pero se encontró con Fernández, y luego en otro remate con el lateral de la red. Pero también Arroyo pudo marcar, más no remató con la suficiente fuerza para encontrar la portería local. De la Sota fue el primero en mover el banquillo para volver a llevar la iniciativa y cambió a sus dos pivotes por otros dos hombres con mucha experiencia. Los gualdinegros obligaron ahora a los navarros a guardar su parcela, aunque estos también salían a la menor oportunidad para generar tres saques de esquina que botaron sin consecuencias. También Castillejo refrescó a los suyos sustituyendo a los dos puntas, para así intentarlo en los contragolpes ante un Barakaldo con muchos hombres adelantados. Pero las llegadas de Osasuna morían al llegar al área local quizás demostrando porque es el equipo menos goleador del grupo. Sin embargo, los de Lasesarre a pesar de los cinco cambios, tampoco percutían ya con la claridad suficiente para sorprender a un Fernández que solo vio rematar Nabeira de uno de sus postes. Y defendieron bien los seis córners que hubo en este acto, pero el empuje final les dio para conseguir la victoria.