Osasuna se exhibe en el Camp Nou

Los rojillos ganan al equipo de Messi en un encuentro certero en el fútbol a la contra y con capacidad de sufrimiento al jugar con uno menos veinte minutos

Barcelona12CA Osasuna

16.07.2020 | 23:07
La plantilla de Osasuna, eufórica tras la victoria en el Camp Nou.

Cuando las estadísticas saltan por los aires y el poderío de plantillas superiores en calidad y precio queda arrugado y tirado a la papelera al doblar la rodilla frente a un rival inferior en posibilidades y objetivos, se suele hablar de sorpresa, de partido contra la tradición del fútbol que no ejemplifica las medidas de los contendientes. Cuando el contrincante menor, además, saca orgullo, se zafa con habilidad, reta al gigante y es capaz de recomponerse ante las dificultades y levantarse ante la inferioridad de jugar con un hombre menos, indudablemente se trata de una proeza, de una heroicidad reservada a días especiales en jornadas paa la gloria.

Entre la proeza y la exhibición, también entre minutos de apuros, navegó este jueves Osasuna para ganar en el Camp Nou y tumbar al Barcelona. En un encuentro sufrido, con las lógicas y necesarias dosis de fortuna ante un grande, con esfuerzo máximo tras las pelota e ideas claras a la hora de desarrollar el juego, el equipo de Jagoba Arrasate llegó a la matrícula de honor en una temporada que ya estaba siendo sobresaliente.

Frente a un rival que todavía se jugaba mucho, con su indudable cuota de honor al deber pelear hasta el último aliento sin mirar lo que se cuecen en otros estadios –la Liga se la estaba cenando el Real Madrid–, Osasuna no solo aceptó el reto de uno de los colosos del torneo, sino que se impuso durante muchos minutos y se llevó el premio final de los tres puntos. Arrasate estuvo atinado con su propuesta al contrarrestar el planteamiento de Setién, interfiriendo en su juego de apoyos exagerados, y supo sacar desparpajo para lanzarse al ataque.

Orgullo, ambición y confianza en cada esprint. Responsabilidad y compromiso también para mirar por el retrovisor y regresar. Con un hombre menos durante los veinte minutos finales, los esfuerzos de Osasuna se centraron en defenderse frente a un Barcelona con Messi al mando y que había puesto a toda la artillería sobre el césped. Por eso, ganar a un Barcelona enfadado y contrariado tuvo ayer mucho más mérito, porque el conjunto catalán tampoco demostró estar con once en el césped.

Osasuna se plantó en el Camp Nou con la liga finiquitada y con los reparos lógicos ante la visita a una de las guaridas de uno de los monstruos de la Liga. Los rojillos tampoco estaban obligados echar un borrón a su temporada con una participación alocada en el encuentro con el Barcelona, por lo que la presencia de tres centrales, dos carrileros larguísimos y perfiles ofensivos más escurridizos que martilleantes tampoco chirriaba.

Ya se sabe que la interpretación de Setién del tiqui taca en el Barcelona se ha convertido en un asunto indigesto, que depende de la velocidad que Messi decida que hay que dar a la pelota en los últimos metros. Así estaba el Barça, con su manoseo insufrible de la pelota, cuando Osasuna, que se encontraba cómodo ante el rondo sin susto que le proponía el conjunto local, salió en una contra a la carrera por el carril de Estupiñán. La locomotora de Osasuna se saltó todas las barreras y desde la banda soltó un centro que remitió sin miramientos al fondo de la portería Arnaiz. El goleador redescubierto en Pamplona estaba tenso desde los primeros minutos del partido, cuando probó a Ter Stegen con un lanzamiento desde lejos, y se llevó el premio en la segunda intentona.

A los veinte minutos, el que estaba desarrollando un tiqui taca con más sentido, temple, profundidad y vértigo era un Osasuna excelente, disparado por el carril de Estupiñán, sólido en defensa, solidario y con las ideas claras con el balón en los pies.

El Barcelona solo tiró del amor propio de Messi. El delantero argentino mandó un balón de falta al larguero y fue el que intentó activar a su equipo metiendo una marcha más a su juego. No le sirvió, por el momento.

El futbolista argentino se encargó de tirar de su grupo sin alma durante la segunda mitad y del festival de lanzamientos de falta desde el borde del área que propició el árbitro, acertó por fin a colocar el balón en el fondo de la portería en la cuarta intentona. El Barcelona de Setién insistió en el fútbol con empacho de balón y en el merodeo, solo pendiente de algún latigazo de Messi. A Osasuna se le complicaron todavía más sus planes con la expulsión de Enric Gallego, por un codazo con revisión del VAR sobre Lenglet que tampoco tenía mucha defensa en el repaso de la acción.

Solo quedaba sufrir y Osasuna lo hizo del mejor modo posible, sin ponerse una piedra en el cuello, agitando la defensa y la conciencia del Barcelona, que tuvo que volver muchas veces a la carrera ante la insolencia de los rojillos. Roberto Torres, en el descuento largo, con todo el mundo con la lengua fuera, dejó la firma de que este Osasuna de Arrasate está hecho de otra pasta. Que la ambición es su bandera, que sabe jugar al fútbol y que le gusta ganar.

-Ficha técnica


1 - FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo (Arturo Vidal, min. 59), Piqué, Lenglet, Junior (Jordi Alba, min. 79); Rakitic (Busquets, min. 67), Sergi Roberto, Riqui Puig (Frenkie de Jong, min. 79), Messi; Ansu Fati y Braithwaite (Luis Suárez, min. 59).

2 - Osasuna: Sergio Herrera; Nacho Vidal, Aridane, Raúl Navas, David García, Estupiñán (Lato, min.92); Moncayola (Torres, min. 85), Íñigo Pérez, Darko Brasanac (Oier Sanjurjo, min. 46); Adrián (Enric Gallego, min. 70) y Arnáiz (Kike Barja, min. 71).

Goles: 0-1, min. 16: Arnáiz. 1-1, min. 62: Messi. 1-2, min.94: Roberto Torres.

Árbitro: Sánchez Martínez (Murcia). Mostró amarilla a Semedo (min. 54), Rakitic (min. 57), Estupiñán (min. 62), Piqué (min. 69) y a Junior (min. 74). Expulsó en el 77 a Gallego.

Incidencias: partido de la jornada 37 de LaLiga disputado en el Camp Nou. Las amarillas que han visto Rakitic, Piqué y Junior les suponen una sanción automática para el último partido de LaLiga.

noticias de noticiasdenavarra