Osasuna, goleado en el Camp Nou

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Osasuna no tiene nada que objetar - El Barcelona encuentra en la débil oposición del equipo de Arrasate más facilidades para llevarse la victoria con apabullante autoridad

29.11.2020 | 15:59
Los jugadores del Barcelona celebran el primer gol del partido.

Osasuna se ha quedado metido en su papel de víctima, no logró evadirse del destino cruel y gris que se asigna con antelación a los huéspedes de grandes equipos como el Barcelona y ha salido trasquilado y malparado del Camp Nou. A los rojillos les ha quedado muy lejos cualquier posibilidad de sorpresa y, con el paso de los minutos, han sido cediendo ante las circunstancias es decir, el empuje de las estrellas del Barça, el acierto de su rival.

Al margen de la talla del contrincante –un equipo con estrellas de sobra y que además ayer reencontró para la causa a otra, Griezmann–, Osasuna ofreció una imagen más plana de lo habitual, en la que no se apreciaron argumentos para incidir en la tranquilidad de su rival siquiera por el lado de una combatividad mayor. Hubo una presión alta, una voluntad de interferir en el juego del Barcelona desde el primer pase, pero el plan de actuación se quedó en una muestra de buenas intenciones ante la facilidad de los blaugrana para superar cualquier línea de oposición. Si a ello se une la imprecisión con el balón, falta general de contundencia y, finalmente, que se sigue teniendo serios problemas para hacer gol –en esta oportunidad sí se mereció hacer alguno–, el recuento de cuestiones en contra de Osasuna sumó para el Barça. Los partidos frente a rivales de nivel necesitan ser bastante más ásperos que lo que este domingo ofreció Osasuna. El conjunto catalán vivió un encuentro cómodo, en el que futbolistas de calidad nadan a favor de corriente, siempre listos para soltar el zarpazo.

La amplia derrota ante el Barcelona cierra el círculo de un mes difícil y exigente, en el que los tres encuentros con los equipos de la zona alta se han saldado con cero puntos en el casillero. El balance también indica que los puestos de descenso están más cerca, y esa es la grave y lógica consecuencia principal.

El partido del homenaje de Messi a Maradona –su imagen celebrando al cielo con la camiseta del club en el que ambos jugaron, Newell's– quedará también como una demostración de que el argentino en cuanto mete una marcha distinta es capaz de hacer saltar por los aires a cualquier equipo. Ayer estuvo en todas las acciones de gol del encuentro, también en el que le anularon a Dembelé, y evidenció que se encontraba muy por encima de todos los participantes en el encuentro, incluso ejecutando ese fútbol con paréntesis y paso corto.

Para que al Barcelona no le salieran sus planes, Osasuna se había plantado en el Camp Nou con una defensa de cinco hombres, con carrileros largos en los flancos –Nacho y Jony– y tres centrocampistas –Moncayola, Oier e Íñigo Pérez– incluso con apoyo de uno de los delanteros –Rubén García– para incidir en el juego en el eje a partir de la superioridad numérica. A Jony, extremo nato, le tocó reinventarse en el carril zurdo para jugar con más metros por delante y sin olvidar sus obligaciones como también lateral. Al jugador asturiano le duró la prueba veinte minutos, porque se marchó lesionado. Hasta entonces, además de haber tenido sus problemas a la hora de recular, había servido un pase excelente para Budimir que remató fuera solo ante el portero.

La ocasión del croata llegó con el empate a cero aún, pese a que Countinho, en la ocasión más clara, y Griezmann ya habían avisado para el Barcelona. No estaba haciendo un partido especialmente bueno el equipo de Koeman, salvo por los cambios de velocidad que imprimía Messi al juego, cuando a la media hora el castillo de naipes se derrumbó. Osasuna permitió que en tres oportunidades le remataran en el área pequeña hasta que Braithwaite acertó. El golazo de Griezmann a tres minutos del descanso terminó con el partido.

En cinco minutos en el segundo tiempo, Osasuna disparó dos veces entre los tres palos, por mediación de Rubén García y Roncaglia, presentando un punto de rebeldía ante los acontecimientos. El Barcelona se iba a aprovechar de la comodidad con la que Osasuna le dejaba realizar su juego para seguir teniendo ocasiones y remates hasta que Coutinho logró el tercero.

Con la entrada de Roberto Torres, que remató al poste mediado el segundo tiempo, y Kike Barja, Osasuna mejoró su imagen, cosa que no alteró a los capitaneados por Messi. A Dembelé le anularon un gol tras revisión de la jugada por el VAR y el argentino firmó su homenaje a Maradona tras un gol marca de la casa, con una suficiencia pasmosa, tras un zurdazo desde el borde del área imposible de atajar para el portero rojillo, uno de los mejores en el partido de ayer. Con el partido roto, Osasuna se acercó al gol por mediación de dos ocasiones de Kike Barja, solventadas por Ter Stegen, y el Barcelona tiró por la borda más oportunidades con la firma de Dembelé, Trincao y el propio Messi, esta vez liquidadas sus malas intenciones en el lanzamiento de falta por la intervención de Sergio Herrera. Para el homenaje a Maradona ya había sido suficiente.

- Ficha técnica:


4 - Barcelona: Ter Stegen; Dest (Junior, min.61), Mingueza, Lenglet (Aleñá, min.67), Jordi Alba; De Jong, Pedri (Sergio Busquets, min.46); Braithwaite, Messi, Coutinho (Dembélé, min.61); y Braithwaite (Trincao, min.61).

0 - Osasuna: Sergio Herrera; Nacho Vidal, Unai García, Raúl Navas, Roncaglia, Jony (Juan Cruz, min.23); Íñigo Pérez (Roberto Torres, min.63), Oier (Darko, min.64), Moncayola; Rubén García (Barja, min.74) y Budimir (Enric Gallego, min.74).

Goles: 1-0: min.30. 2-0: Griezmann, min.42. 3-0: Coutinho, min.57. 4-0: Messi, min.73.

Árbitro: Mateu Lahoz (Comité valenciano). Mostró tarjeta amarilla a Messi (min.76).

Incidencias: Partido de la novena jornada de LaLiga Santander disputado en el Camp Nou a puerta cerrada. Antes del encuentro se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Diego Armando Maradona, jugador del conjunto azulgrana entre 1982 y 1984.