Osasuna de Barcelona

Cruce de historias entre el club rojillo, el blaugrana y la capital catalana como escenario

14.12.2021 | 00:14

Ya en 1924 aparece en Barcelona un equipo de fútbol denominado Denak Bat (Todos uno en euskera), formado por estudiantes del Solar Vasco Navarro, fundado en 1922 y conocido como Laurak Bat (Los cuatro en uno), situado en el Pasaje de la Paz, 2. Según recoge un diario de la época. "Aspiran a representar en el orden deportivo como en los demás los sentimientos característicos del País Vasco, se ofrecen a cooperar con los equipos catalanes y ya han realizado entrenamientos." Participando en pequeñas competiciones locales, jugaron en el Campo del Tarragona y en la Colonia Güell. Este mismo año, el 21 de abril, un joven Osasuna visitaba Les Corts por primera vez enfrentándose al FC Barcelona. Un año antes, en vísperas de San Fermín, el Espanyol capitaneado por Ricardo Zamora y el bilbaíno Patricio Caicedo visitaba Pamplona.

osasuna de barcelona Diez años después, en septiembre de1934 se crea en Barcelona el Osasuna Sport Club, en torno al Hogar Navarro, a partir del cambio de nombre de la Peña Goiburu cuya presidencia honoraria recaía en Severiano Goiburu. El jugador internacional navarro jugaba en el FC Barcelona desde 1929, pero al fichar por el Valencia FC, la peña se vio obligada a cambiar su nombre.

Pocos meses más tarde, en los primeros días de 1935, se anunciaba en Barcelona el partido entre Osasuna Sports Club y el Iruña CD. Y, el 7 de julio, San Fermín, una misa oficiada por el Obispo Irurita, a la que seguirían una visita a los presos, un banquete, danzas y una carrera ciclista, además de una Copa en la que jugaría Osasuna contra el FC Fort Pienc en su campo. Curiosamente, este equipo tenía idéntico uniforme al de Osasuna.

fútbol, política, represión en osasuna El 29 de marzo de 1936, con motivo del partido entre FC Barcelona y Osasuna correspondientes al Campeonato de Liga de Primera División en Les Corts, organizan un partido entre los amateurs del Centro Navarro y el FC Barcelona. Tres meses después, el 7 de junio de 1936, Osasuna vence al FC Barcelona por 4-2 en Pamplona, en presencia de Emilio Mola, el nuevo gobernador militar de Navarra y futuro golpista. Son las semifinales de la Copa de La República, en cuyo partido de vuelta resultará estrepitosamente eliminado Osasuna el 14 de junio en Les Corts, por un contundente de 7-1.

En el mes que transcurre entre la eliminación de Copa y el golpe del 19 de julio, el entrenador de Osasuna, Emilio Urdíroz, junto a varios jugadores entrenan con mimo para acudir a la Olimpiada Popular de Barcelona. Mientras tanto, algunos dirigentes del club se dedican de lleno a la conspiración junto a Mola, preparando el golpe fascista contra la República que desencadenaría una guerra civil cuyas consecuencias funestas condujeron al país a un escenario social y humano dantesco que también iba a afectar al mundo del fútbol.

Una historia de Osasuna, desconocida hasta hoy y puesta al descubierto gracias a recientes investigaciones, habla de asesinatos, detenciones, encarcelamientos y exilio de personas vinculados con el club, fundadores, directivos, jugadores y socios, destacando el caso de su presidente durante diez años, Natalio Cayuela, nacido en Barcelona en 1891 y fusilado en Valcardera (Bardenas) junto a su hermano y otros cincuenta compañeros a los que puso sobrevivir Honorino Arteta, que, malherido, logró escapar a Francia y pudo contar la matanza mucho tiempo después. Enrique, otro hermano de Natalio, lograría escapar tras esconderse durante meses en el hueco del reloj de la Estación de Autobuses.

La relación entre Osasuna y Barcelona se mantendría durante la guerra, cuando algunos de los integrantes del club navarro que pudieron escapar de la ratonera en que se había convertido Pamplona como las familias de Bengaray, Villafranca, Monzón, Rey, Urdíroz. Todas ellas entre otras muchas buscaron refugio en Catalunya.

En plena contienda, el 30 de agosto de 1936, mientras Enrique Cayuela permanecía escondido en el reloj de la estación de Pamplona, el diario La Batalla se hacía eco de un curioso partido entre el POUM –Partido Obrero de Unificación Marxista– y Osasuna en beneficio de los Hospitales de Sangre y de las milicias Antifascistas para aglutinar fuerzas en un escenario de guerra. El Hogar Navarro de Barcelona volvía a estar ahí.

la memoria es salud Varios de los represaliados osasunistas continúan desaparecidos, sus restos no han sido recuperados. "No se puede mirar al futuro con los muertos escondidos", declaraba recientemente el Papa Francisco. La justicia restaurativa puede encontrar en el fútbol un eficaz elemento visibilizador para la cuestión memorialista. Sin embargo, en el caso de Osasuna, cuando el club ha sido interpelado al respecto, siempre ha evitado responder. Familiares, investigadores y activistas por la memoria han impulsado con su trabajo colectivo el proyecto Osasuna Memoria, que ha alumbrado decenas de artículos en prensa y redes sociales, tres libros, y varias conferencias y homenajes. Recientemente, una carta firmada por varios familiares de osasunistas represaliados solicitaba al club un saque de honor a modo de reconocimiento por parte de la entidad y ante su afición.

Con ese simple toque de balón, Aurea Jaso –hija y sobrina de represaliados–, a sus 94 años, tendría la oportunidad de dar el mejor pase en profundidad, desbaratando la maraña tejida con injusticia, ostracismo y olvido para transformarlo en reconocimiento público hacia estas víctimas de la represión, ignoradas durante demasiado tiempo ya.

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