Osasuna lleva inmerso en un bucle desde noviembre. Empates y derrotas por doquier aderezado por dos victorias. Dos triunfos desde noviembre que han deshinchado la ilusión rojilla pese a que los puestos europeos aún están a tiro de piedra. Los rojillos, además, acumulan una cantidad de puntos perdidos en los últimos minutos que asusta a cualquiera.
Dos victorias desde noviembre. Contra el Valladolid justo comenzaba ese mes y con un 1-0 de penalti la victoria de mérito contra la Real Sociedad a comienzos de febrero. Y ya. Ese es el bagaje positivo de Osasuna desde el pasado otoño.
Desde la victoria contra el Valladolid, Osasuna salió goleado en el Bernabéu y empató contra el Villarreal en un partido en el que a los rojillos se les escaparon dos puntos al final del partido, algo que más adelante se comprobará que no fue una casualidad.
Diciembre fue un cúmulo de empates que se sumaron a la derrota contra el Athletic en El Sadar. Básicamente lo mismo que enero. Eso sí, este mes quedó toco opacado por la clasificación del equipo a cuartos de la Copa. Pero se volvieron a repetir patrones como el de perder dos puntos, en este caso en Las Palmas, en los últimos minutos del partido por una asustante falta de ambición.
Entonces comenzó febrero con una victoria ante la Real Sociedad que fue solo un placebo para aplacar la preocupación y el desasosiego que ya comenzaba a invadir a la rojez. Después un empate en Mallorca que se dio al revés de lo habitual: fueron los rojillos quienes empataron en la última jugada. Al Madrid también se le rascó un empate pese a que estaban con uno menos. Y se terminó con una derrota en Vigo donde el primer tiro a puerta llegó en el descuento. Marzo ha comenzado con el empate contra el Valencia, también recibiendo un gol en los últimos minutos de partido.
Europa aún a tiro
Los sorprendente de todo esto es que Osasuna sigue teniendo los puestos europeos a tiro. Tres puntos separan a los rojillos del séptimo puesto. Eso sí, la cantidad de equipos que se han ido sumando a la pelea se ha ampliado considerablemente. Eso y que parece que a Osasuna se le ha complicado de más lo de sumar de tres en tres, hace que la afición rojilla no tenga especialmente confianza en lo que pueda pasar. Los rojillos visitan ahora al Barcelona para luego recibir al Getafe y acabar el mes de marzo en San Mamés. Un calendario complicado que no hace más que ahondar en el pesimismo rojillo.
Un dejá vú constante
Perder puntos en los últimos minutos es algo que se está repitiendo durante toda la temporada. Pasó el día del Villarreal, cuando los rojillos perdieron la victoria con un penalti en el tiempo de descuento. Después se repitió el día de Las Palmas, sumándole que el equipo estaba en superioridad y pese a eso se echó atrás y acabó encajando el empate en el descuento con un gol tremendo. Y el último ha sido este mismo fin de semana, cuando Sadiq ha empatado de tacón cerca de llegar al noventa. Seis puntos que, primero, habrían casi certificado la permanencia rojilla y luego le tendrían peleando por el sexto puesto y con opciones del quinto, inclusive. Una oportunidad que sigue ahí pero que está marchándose por el sumidero por una falta de ambición desde noviembre que asusta a cualquiera.