Desembolsó Osasuna en verano 5 millones de euros para hacerse con los servicios de Víctor Muñoz Villanueva (Barcelona, 13/7/2003), un prometedor extremo cuya experiencia en el fútbol profesional, hasta antes de recalar en el cuadro rojillo, se limitaba a cuatro ratos con el primer equipo del Real Madrid: 34 minutos en Liga repartidos en dos partidos, con Carlos Ancelotti, y otros 13 entre dos apariciones en el Mundial de clubes, ya con Xabi Alonso en el banquillo. Abonó el club navarro semejante cantidad por el 50 % de los derechos económicos de un jugador que por aquel entonces tenía un valor de mercado, según Transfermarkt, de 1 millón de euros. Ocurre que, media temporada después, Víctor vale mucho más. Concretamente 10 millones, según la última revisión que ha realizado este portal especializado en el mundo (el negocio, más bien) del fútbol.
Para entender la revalorización del menudo extremo catalán (1,73 metros de altura y 70 kilos de peso, según la web de Osasuna), hay que observar una serie de factores. Por un lado, su salto desde Primera RFEF, donde había acumulado dos buenas temporadas como jugador del Castilla (29 partidos y 2 goles en el curso 2023-24; y 34 y 11 en el 2024-25), a la Primera División de la mano de Osasuna, con el que ha firmado un contrato de cinco temporadas y una cláusula de rescisión de 40 millones de euros. Por otro, y sin duda el más importante, su excelente rendimiento como rojillo, pues acumula en Liga 3 goles (otro más en Copa), 1 asistencia y varias actuaciones decisivas, como la del pasado sábado en Vallecas, donde el árbitro le privó de dos goles que le impidieron engordar más su estadística. Uno, en el minuto 73 y con 1-1 en el marcador, por una más que dudosa falta previa de Budimir; y otro, al atribuir el trencilla el 1-2 en el minuto 91 al futbolista del Rayo Jozhua. Y es que el zapatazo de Víctor, tras una soberbia acción individual, golpeó en el defensor neerlandés y despistó al portero local, Augusto Batalla.
El extremo rojillo ya fue decisivo en el anterior partido al marcar el definitivo 3-2, en el minuto 92, en la victoria de Osasuna contra el Oviedo en El Sadar. También lo fue en Vallecas (1-3), donde oficialmente no marcó ni asistió, pero le nombraron MVP (mejor jugador del partido) por una descollante actuación en la que, por ejemplo, batió el récord de regates en un partido de esta temporada. Víctor completó 12 de los 22 que intentó, arrebatando la plusmarca a Lamine Yamal, que una semana antes había salido airoso de 11 de los 14 con los que se atrevió en Anoeta contra la Real.
Con semejantes datos, a los que hay que añadir una velocidad endiablada que ya han padecido unos cuantos defensas este curso, no es de extrañar que exista preocupación entre la hinchada rojilla con la posibilidad nada remota de que algún club con mayor músculo económico y deportivo que Osasuna aparezca en escena para contratar a un futbolista que lo tiene todo para triunfar. El Real Madrid, que conserva el 50 % de sus derechos, puede repescar al extremo al término de sus tres primeras campañas en Osasuna por una cantidad que irá en aumento cada año y que, aunque muy inferior a su cláusula de rescisión, permitiría a Osasuna recuperar la inversión de 5 millones y además sacar un buen pellizco de beneficio. Cuentan las fuentes consultadas que su club de origen podría recuperar a Víctor por 8 millones al término del presente ejercicio (en 2026), por 9 en 2027 y por 10 en 2028, aunque ni Real Madrid ni Osasuna informan ni confirman nada sobre estas cantidades. Para el resto de clubes vale 40, aunque sólo la mitad iría a parar a las arcas rojillas, cuyo equipo e hinchada son los que de momento disfrutan del explosivo futbolista. Y durante cinco temporadas, mientras nadie diga lo contrario. Víctor vale mucho.