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En un párrafo

Penaltitos y piscinazos

Javi Galán pide explicaciones a De Burgos.Oskar Montero

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Los clubes modestos como Osasuna dan por descontado que en cada temporada les pitarán varios penaltitos en contra. Es ley de vida y se asume con resignación estoica. Pero lo que ya no es tan soportable es que en el nuevo fútbol con VAR le sigan cayendo penaltis que, sencillamente, no lo son. Como aquél de Juan Cruz a Mbappé, tras flagrante pisotón previo del crack francés, o como el de ayer de Galán a Pépé.

Un piscinazo –sutil, pero piscinazo– que hizo echarse las manos a la cabeza a todo espectador –y hasta exárbitro– que seguía la contienda. El VAR ha sido un gran invento para los modestos pero, por desgracia, solo en cuestiones objetivas como los fueras de juego o los goles fantasma. Porque cuando llega el momento de interpretar las imágenes, la vida sigue igual, con un reglamento para cada área y no se te ocurra quejarte, que la Liga es muy larga.