Elche - Osasuna, el análisis | 'El VAR y la cortina de Herrera'
¡Hay que ver lo anestesiados que se quedan algunos cuando las cosas van bien!
Es práctica asentada en la actividad política extender cortinas de humo para ocultar con hechos menores, a los que se da mucho bombo, otros de mayor incidencia e impacto social. Su eficacia está demostrada y basta con asomarse a la actualidad para comprobarlo. El fútbol, que bebe de todas las fuentes, incluidas aquellas que suministran agua contaminada, también maneja con habilidad esas argucias. Basta con ver y escuchar la mayoría de tertulias difundidas desde Madrid al extrarradio peninsular y cómo retuercen los argumentos y las imágenes a beneficio de sus intereses hasta poner en duda lo que a todas luces parecía una verdad incontrovertible.
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Así las cosas, cualquier espectador imparcial que siguiera el encuentro de ayer por televisión abrazaría la conclusión de que Osasuna sumó un punto gracias a las intervenciones de Sergio Herrera, encumbrado por sus numerosas intervenciones como el mejor jugador del partido o el más relevante de la noche, un “vi ai pi” (VIP) que vocalizaría Bud Bunny. Sin quitarle un ápice de mérito al guardameta rojillo, tengo para mí que lo más sustancial del encuentro sucedió, sin embargo, en el minuto 62, cuando Budimir disputó la pelota a Bigas dentro del área y, desde el suelo, el central derribó al delantero croata cuando este trataba de recuperar el balón. Yo creo que es penalti pero admito todas las versiones, porque si el fútbol moderno camina hacia alguna parte es a la de la libre interpretación ante la ausencia de una normativa concluyente y sin fisuras.
Esa acción, en la que Del Cerro no observó desde la sala de monitores ninguna infracción al reglamento, cambió el partido en una segunda parte en la que Osasuna volvió a sufrir en defensa y a encomendarse a esos diez minutos finales de anarquía marca de la casa en los que Aimar Oroz estuvo muy cerca de resolver el partido con jugadas de esas que te dejan con la boca abierta. Pero decía que el encargado del VAR estaba a otra cosa y el árbitro supongo que sopesando sus posibilidades de pitar en la Copa del Mundo: la repetición no admite dudas de la falta del defensa sobre el delantero. También es cierto que quedaba media hora por delante y Osasuna tenía margen para incrementar su racha de victorias como visitante; sin embargo, al equipo de Lisci le costó avanzar metros y se encomendó a su portero para seguir sumando.
Sergio Herrera mantiene la racha de Osasuna
Pero, insisto, ese protagonismo benéfico de Herrera (que tan mal encajó Eder Sarabia con sus críticas al burgalés sobre pérdidas de tiempo…) no puede acallar una queja por la inacción del VAR y la poca vista del colegiado Sánchez Martínez en una falta flagrante. Este reproche hay que sumarlo al penalti con el que fue castigado Osasuna en Vigo, jugada en la que los colegiados no sancionan el pisotón previo a Rubén García. Llama la atención que el número de árbitros que conducían un partido ha pasado en estos últimos años de tres a al menos seis, según consta en las actas, y sigamos con las mismas polémicas e incluso más acaloradas ante la confusión que provocan con sus decisiones arbitrales a los protagonistas y a los espectadores.
Todo esto, no lo olvidemos, a una semana de la visita del Real Madrid a El Sadar y todo lo que conlleva antes, durante y después. Sobre todo si no ganan los de blanco. Osasuna ya llega a la cita habiendo sufrido las decisiones arbitrales, aunque la cosecha de puntos les haya quitado la relevancia que esas incidencias van acumulando en la mochila de un equipo que encadena tres encuentros consecutivos puntuando como visitante, algo que no ocurría desde octubre de 2024. ¡Hay que ver lo anestesiados que se quedan algunos cuando las cosas van bien!
