Sergio Herrera fue el encargado de prolongar la racha de buenos resultados de Osasuna porque, con una actuación espectacular, con cinco intervenciones de mérito ante remates del Elche -acciones clarísimas de gol-, permitió que su equipo sumara un punto más -se pone en 30- y un partido más -son cinco- con final feliz. El cancerbero rojillo protagonizó una de sus mejores actuaciones y resultó absolutamente determinante para el empate sin goles. Con menos tono ofensivo que en otros encuentros, el recuento de méritos y de ocasiones no favoreció a Osasuna, que se agarró a su portero para continuar engordando sus números.

Osasuna mantiene su racha de encuentros sin perder y, con estas cinco jornadas consecutivas sumando, puede concluir que su huida de la zona de descenso se va cumpliendo de forma exitosa y contundente y que ahora, con puntos en el casillero y confianza a raudales, encara con otro espíritu, y objetivos, lo que queda de campeonato.

No fue el mejor partido de los rojillos fuera de casa -en algunos con más méritos regresó trasquilado y de mal humor-, pero la dinámica de los acontecimientos indica que el equipo está montado en la ola buena y que está en condiciones de aprovechar el momento. Si ante el Celta, el exiguo bagaje ofensivo fue suficiente para ganar -dos remates a puerta dos goles-, frente al Elche, con una estadística todavía menor en la puerta contraria, la principal parte de la historia se escribió el meta propia. Así son los caprichos del fútbol, que reclaman soluciones cuando menos se espera. Por eso hay que tener buenos gestores de problemas, como es el caso de Herrera.

Osasuna se marchó del primer tiempo con su puerta a cero, la mejor noticia después de 45 minutos en los que el Elche puso las ocasiones y la falta de puntería considerable. A los dos minutos, dos oportunidades en la misma jugada, con paradón de Sergio Herrera y disparo a la grada en la segunda acción de después; a la media hora hora, un lanzamiento altísimo desde el punto de penalti y, cinco minutos más tarde, un cruce afortunado de Javi Galán ante otra intentona clara en el área, dejaron a cero los registros del Elche.

Osasuna no sufría, porque las ocasiones no surgían de la continuidad del juego local, pero no aparecía casi por el otro lado del campo. La velocidad de Víctor fue la referencia en el ataque y el camino del juego ofensivo. El único lanzamiento de los rojillos en el primer tiempo fue a los 33 minutos, una intentona lejana de Aimar Oroz sin peligro para el portero. Que el partido se escurriera al descanso con un fútbol descontrolado, con más barullos que gestión de la pelota no fue una mala noticia para los de Lisci, conscientes de que el la reanudación había que cambiar y mejorar.

La segunda mitad fue un resumen lustroso de la actividad de un cancerbero para su equipo. Sergio Herrera, uno de los introductores de la celebración de los porteros a cada parada como si fuera la consecución de un gol, lo paró todo. Le costó al Elche meterse en faena, pero las intervenciones desde el minuto veinte al cuarenta y cinco, ante Silva de forma consecutiva y también ante Álvaro, con este en el minuto 90, zanjaron el asunto de lo goles en contra.

Osasuna, que se dio una buena paliza para contener el buen trabajo ofensivo del Elche, enseñó las garras gracias a las apariciones de Aimar, que fabricó un par de ocasiones para sus compañeros -la segunda en el tiempo añadido- que estuvieron a punto de romper el guion que el Elche había montado del partido. Aunque en el reparto de papeles no contaban con Sergio Herrera.