Estaba haciendo su sueño realidad pero una lesión de ligamento cruzado le ha obligado a parar. Sin embargo, Manex Lozano cuenta los días para volver a jugar a fútbol. El espigado delantero navarro estaba acaparando los focos de todos después de un gran mes de enero en su estreno en el fútbol profesional –aunque ya venía cuajando una más que destacada campaña en las categorías inferiores del Athletic– en el que ya había acumulado dos goles y no hacía más que recibir unos merecidos elogios.
Hasta que un mal apoyo de su rodilla derecha hizo saltar las alarmas en Santander la semana pasada. El delantero protagonizaba una de las imágenes más inquietantes de la semana en las instalaciones del conjunto cántabro al Lozano ha sufrido un percance en su rodilla derecha que le obligó a abandonar la sesión antes de tiempo, provocando preocupación tanto en su entrenador, José Alberto López, como en sus propios compañeros.
La lesión se produjo tras un mal apoyo en una fase de ejercicio a media sesión, cuando el delantero notó un fuerte dolor en la zona y reaccionó llevándose las manos a la rodilla antes de marcharse cojeando hacia los vestuarios por su propio pie, donde recibía una primera valoración por el cuerpo médico del club. El entrenador José Alberto López, en la previa del choque ante el Mirandés, fue claro sobre la inquietud que generaba el estado físico de Lozano: “Ha notado que se le fue la rodilla… ahora hay que esperar a las pruebas. Esperemos que sean buenas noticias, aunque tiene mala pinta”.
Más tarde se confirmaba la rotura de cruzado de su rodilla derecha, de la que ya fue intervenido este jueves por los doctores Manuel Leyes y Antonio Cruz, a los que agradecía su trabajo en su perfil de Instagram. Ahora le espera al delantero navarro un largo camino antes de seguir haciendo lo que mejor sabe, que es marcar goles, pues hasta la lesión, estaba siendo la mejor noticia de la cantera del Athletic, y una gran fase de grupos en la Youth League, con seis goles en seis partidos, hizo que muchos aficionados estuvieran pidiendo minutos para el ariete ante la inoperancia ofensiva que estaba padeciendo el conjunto de Ernesto Valverde.