A Osasuna solo le falló ante el Betis el resultado, porque hizo un buen partido y fue mejor que su rival, un contrincante de categoría, que pasó de mostrarse poderoso durante algunos minutos en el primer tiempo a ser arrasado en el segundo. El equipo de Lisci ofreció una gran imagen frente a uno de los conjuntos de la zona noble de la clasificación y solo la falta de acierto, o el acierto que tuvo el portero rival, le privaron de los tres puntos.
Osasuna, que necesita victorias para darle forma a la ilusión de luchar por una plaza que clasifique para jugar una competición continental, le queda del partido frente al Betis la buena imagen como equipo y el recuento amargo de los méritos que solo les alcanzó para sumar un punto -el portero rival tuvo mucho que ver en esta parte de la historia-.
Osasuna se queda en la clasificación en una tierra poco definida en la batalla por Europa y, como el fútbol es caprichoso, la ralentización de en la tabla contrariamente coincide cuando el equipo ofrece una imagen más sólida. El nivel competitivo expuesto por los rojillos frente al Betis alcanzó uno de los mejores niveles de la temporada.
Ese perfil de conjunto difícil y rocoso, con recursos y regitros, quizás sea lo más positivo de un partido en el que el marcador no fue el resumen de los merecimientos. Mantenerse en la pelea por la zona alta, superar el discurso único de la consecución de la permanencia, también es una buena noticia. Con siete jornadas por delante aún quedan muchas cosas por decidir y ninguna mala.
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