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Osasuna sufre el ímpetu del líder

Los rojilos hacen sufrir al Barcelona, que se lleva los puntos de El Sadar y acaricia la Liga (1-2)

EN FOTOS | Las mejores imágenes del Osasuna-BarcelonaJavier Bergasa

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Osasuna sufrió el ímpetu del Barcelona, su juego y su pegada en el segundo tiempo, y pese a que logró colarse de nuevo en la discusión por el resultado del partido, gracias a un gol de Raúl García a un minuto del 90, finalmente sucumbió. El conjunto de Flick demostró que es el líder sólido, que anda a toda prisa por la consecución del campeonato y que no va a perder el tiempo para meterse el título de Liga en la mochila. La eficacia en los últimos metros en el tramo final del partido, como colofón a un cómodo control de la situación, hicieron que el Barcelona se llevara los tres puntos ante un buen Osasuna. A los rojillos les faltó puntería, o el mínimo de fortuna necesaria, para haber aprovechado sus ocasiones y haber creado inquietud a su rival.

Los rojillos ofrecieron una buena primera parte, en la que soportaron a un Barcelona atrevido, que no ocultó que quería ser protagonista del encuentro, y luego estuvieron a punto de dinamitar la situación con dos oportunidades claras, creadas por Budimir. La segunda mitad contempló sin embarho a un Barça todavía más ambicioso, que obligó a Osasuna estar alejadísimo de la portería rival. Sin el balón los rojillos, el Barcelona fue creciendo y fruto de esa presencia constante llegaron los dos goles, obra de Lewandowski y Ferrán. La fe de Osasuna, que le hizo mantener la igualdad en el marcador durante más de ochenta minutos, le llevó a meterse de nuevo en el partido con el gol en los minutos finales. A Osasuna, en esta oportunidad, les faltó tiempo para completar una reacción con premio en forma de puntos. Son las cosas de jugar contra el líder, que no está para bromas y que no ha empezado las celebraciones con antelación, aunque ya vislumbra el campeonato.

Los partidos frente a los equipos grandes suelen ser generosos en la recolección de sensaciones, de momentos para los apuros y de lances para la emoción, aunque lo que cuente es el final. El encuentro en El Sadar, por esto, resultó desigual, metido en un ritmo para cada tiempo. Osasuna se marchó al descanso sin haber encendido su marcador, pero demostrando que el tipo con más luces era su delantero. Budimir enchufó a todo el mundo cuando bailó entre los defensas para rematar al poste en un gesto acusado con su pierna zurda, y un par de minutos después, esta vez desde larga distancia, probó los reflejos del portero del Barcelona, que desvió su lanzamiento a córner cuando la pelota iba como una centella al fondo de la portería. Por ahí se marchó la historia del partido. 

Fueron los mejores instantes de Osasuna, siempre bien compuesto y equilibrado ante un Barcelona que comenzó en plan mandón, presionando como bestias hasta meterse casi a la portería de Sergio Herrera, pero que con el paso de los minutos fue bajando de intensidad. Tampoco se mostraron sobrados de pegada los blaugranas, que dispusieron de su mejor ocasión en un disparo de Lewandowski, a los diez minutos, que se marchó fuera. Serio y frío, Osasuna fue mejor, pero sin premio.

En el segundo tiempo, el Barcelona fue definitivamente un líder convencido de que debe mostrarse como un campeón y así se comportó. El dominio del equipo de Flick fue absoluto, estuvo a punto de cobrarse un gol muy pronto, a los cinco minutos de la reanudación por obra de Dani Olmo, pero se interpuso Catena; pasó por instantes de bajón de intensidad y entonces apareció Osasuna. Mediada la segunda mitad, Rubén García apareció en una doble oportunidad en la que hubo gran intervención de Joan García y disparo alto.

Los cambios de Osasuna, con las entradas de Raúl García y Aimar Oroz, coincidieron con la desaparición del balón de su posesión. Por el lado de Rashford, una de las variantes del Barça, se estaba estirando el peligro. En uno de sus centros, Lewandoswki pilló hueco para cabecear y marcar. Sin tiempo para asimilar el gol, a Ferran le llegó un regalo de Fermín par marcar el segundo. Demasiado dolor para un Osasuna siempre correcto, aunque a veces agobiado pese a la gran labor defensiva. La válvula de escape del gol de Raúl García supo a poco. El Barcelona no quiere perder el tiempo para ser campeón y a Osasuna le estropea sus cuentas.